Mostrando entradas con la etiqueta Rock'n'Roll. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rock'n'Roll. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de junio de 2011

The Dutchess and The Duke- She's The Dutchess, He's The Duke (2008)


Hoy quiero dedicarle esta entrada a mi buen amigo Iñaki, lector en la sombra de esta bitácora, que de vez en cuando asoma la patita en los siempre necesarios comentarios que acompañan a cada post. Hace unos meses (realmente ha llovido ya mucho desde entonces) estuvimos juntos en la magna Caesaraugusta compartiendo mesa y mantel, latas de cerveza barata (la más barata, de hecho), festejando la amistad y por supuesto, escuchando discos, ese vicio que jamás podremos desterrar de nuestras pecaminosas vidas. Cuando Iñaki y yo nos juntamos nuestras respectivas ejercen, más si cabe, de santas sufridoras y tienen que aguantar conversaciones interminables acerca de música y músicos, nos ponemos al día acerca de nuevos descubrimientos, reseñamos los últimos conciertos a los que hemos asistido y traficamos con todo tipo de "drogaína" musical; llegamos a ser verdaderamente cargantes, algo que también me ocurre con otros tunantes, como por ejemplo Lobok75, ése sí que es peligroso... Pues bien, estando en mi humilde hogar realicé una pinchada a modo de homenaje a mis insignes invitados donostiarras, y me detuve especialmente en un disco que sabía que le gustaría a mi vicioso colega. Evidentemente no me equivoqué, son muchos años juntos como para saber qué le puede gustar a mi amigo y qué no, el bueno de Iñaki se mostró sorprendido ante tamaña delicia discográfica y prometió hacerse con ella en cuanto se pasase por la guarida de uno de nuestros principales camellos, JC, regente de Bloody Mary y verdadero Pablo Escobar de la droga vinílica en Euskadi. Han pasado, como ya señalaba, muchos meses, y como en nuestras últimas conversaciones no me ha confirmado la adquisición de esta preciada mercancía, algo me hace pensar que se le ha olvidado el nombre de la banda, el título del disco, o ambas cosas; efectos secundarios de la cerveza barata (ojo, la más barata, repito). Aprovecho pues esta dedicatoria para refrescar la memoria de mi querido Iñaki, y de paso compartir con todos vosotros un disco que debería figurar entre lo mejorcito de cuanto se ha grabado en lo que llevamos de siglo XXI ¿Que exagero? Lo siento, cuando algo me apasiona soy así, y este disco me enamoró desde la primera vez que la aguja lo arañó, extrayendo toda la magia que la música puede desprender.

The Dutchess and The Duke nacen en Seattle en torno al año 2007, fruto del apareamiento musical y creativo de Jesse Lortz y Kimberly Morrison, duque y duquesa respectivamente. Amigos desde la adolescencia, compartieron formación desde 2002 como miembros de la banda de garage punk y R&B pantanoso The Flying Dutchman, donde Morrison, única integrante femenino del plantel, era apodada The Dutchess. Tras un breve periplo por distintas formaciones, entre las que figuran los grandísimos Fallouts, donde Kimberly tocó el bajo, Lortz y Morrison se reencontrarán en The Sultanas, banda bajo cuyo nombre editarán un single en el sello Boom Boom Party Records (of Renton), creado por el propio Lortz. Poco más tarde surge la idea de crear un proyecto más estable, será cuando The Dutchess and The Duke vea la luz, un nombre que es un guiño a su etapa en The Flying Dutchmen, y bajo el que grabarán dos LP's y tres singles. La puesta de largo del dúo tendrá lugar tras las buenas críticas que cosechó el single "Reservoir Park", grabado en 2007 en el sello de Lortz, y llevará por título "She's the Dutchess, He's the Duke", un maravilloso compendio de canciones que apuestan por un folk y un r'n'r minimalista y lo-fi, pero sin caer en el ruidismo ni en el amateurismo mal entendido, sino apostando por una producción que nos retrotrae al mágico monoaural de los vinilos de los 60. Desde un principio se comparó al dúo de Seattle con los primeros Stones, y es cierto que el tema "Reservoir Park" podría haber sido incluído perfectamente en el repertorio de "Aftermath" o en el de "Between The Buttons", también se dijo que volvían la vista hacia el Dylan más acústico, incluso se relacionó su sonido y sus armonías vocales con Mimi y Richard Fariña; sea como fuere, esta pareja musical, que no sentimental, consiguió crear uno de los mejores discos de 2008, una joya a la que parece no habérsele concedido toda la atención que merecía, pero que seguro que de aquí a unos años aparecerá en esas odiosas listas de "discos de culto".

¿Qué hace de "She's the Dutchess, He's the Duke" un disco tan especial? Sin duda dos aspectos: la sencillez instrumental y los maravillosos juegos vocales. En muchos de los temas de este disco no encontaréis más instrumentación que dos guitarras acústicas, una pandereta y unas palmas; componer con estos elementos tan básicos un temazo como "Reservoir Park" tiene mucho mérito, muchas bandas de adolescentes con cresta multicolor matarían por sonar tan punk. El disco de debut de The Dutchess and The Duke está grabado en un ocho pistas y rehúye de todo aquello que se acerce levemente a la sobreproducción, sin embargo hace gala de un inteligente uso de las voces, lo que nos regala momentos de una intensidad sobrecogedora, como en el caso de la maravillosa "Strangers", una de mis favoritas, la pegadiza "Back To Me", otra joya de poco más de dos minutos, la oscura "I Am Just a Ghost", o la espléndida "Mary", folk de pata negra con actitud punk. Siempre me ha hecho mucha gracia aquellos grupos que graban cuatro temas en un estudio, otros tres en otro y dos en casa, luego se van a 5000 kilómetros a mezclar el disco y más tarde se meriendan otra kilometrada para producirlo (a ser posible en Nueva York, que siempre suena más "cool"), no entiendo por qué no se simplifican las cosas, por qué tanta ambición y tantas molestias, como si no se pudiese hacer un disco de calidad con menos medios. Lo que verdaderamente importan son las canciones, y cuando éstas se interpretan de manera honesta y sin grandes pretensiones es cuando se suele acertar en la diana; una buena producción puede sacar mucho partido de un tema, incluso puede hacerle triunfar, pero una buena producción nunca salvará a una mala canción. Lo que Jesse Lortz y Kimberly Morrison nos ofrecen son precisamente buenas canciones, temas de una engañosa sencillez que conectan con el oyente a la primera, como si entre los músicos y nosotros se estableciese una extraña complicidad ¿quién puede resistirse a ello? En 2009 The Dutchess and The Duke editaban su segundo LP, titulado "Sunset / Sunrise", y como era de prever el dúo decidió dar un paso adelante con respecto a su debut y ampliar la gama de instrumentos, además de trabajar con mayor ambición en la producción del disco. El resultado es muy bueno, aunque personalmente prefiero su primer disco, ya que éste posee una inmediatez y una frescura que no es tan nítida en el segundo. Sorprendentemente, cuando todos esperábamos nuevo material del dúo, The Dutchess and The Duke decidieron poner fin a su andadura en octubre de 2010, por lo que quienes tuvimos la oportunidad de verlos en directo en la visita que hicieron en mayo del año pasado a nuestro país podemos considerarnos unos afortunados. En la actualidad, Jesse Lortz está enfrascado en un nuevo e interesante proyecto llamado Case Studies, en cuanto a Kimberly Morrison, desconozco su paradero musical, si alguien la ve, díganle que la echamos de menos.

Hoy traigo un montón de links, allá van: en primer lugar el myspace de la banda, eso sí, no esperéis actualizaciones, descansen en paz, a continuación os dejo dos reseñas del disco, una en lengua bárbara, en la web de Pitchfork, y otra en lengua culta, en el magnífico blog amigo Kick Out The Jams, auténtica biblia del garage y del r'n'r actual, gracias Óscar. También he querido recoger un artículo que la revista San Francisco Weekly dedicó a la banda en noviembre de 2011, y una completa entrevista publicada en la web Austin Town Hall. Y por último he incluído dos interesantes enlaces, el primero de ellos a la web de Daytrotter, donde podréis disfrutar de la sesión que el dúo de Seattle grabó en exclusiva para esta web, cuatro canciones que podéis escuchar y descargar para vuestro disfrute, y el segundo de los enlaces os conducirá a la web Luxury Wafers, para quienes The Dutchess and The Duke también grabaron una sesión, de hecho podréis ver dos videos y emocionaros con la magnífica interpretación de "Strangers" que nos regalan Jesse Lortz y Kimberly Morrison en verdadero estado de gracia, además también podéis descargaros mp3 grabados en exclusiva para esta sesión y contemplar un montón de fotografías, no os lo perdáis. Y por último, dos vídeos para cerrar la entrada, como de costumbre, el clip oficial de "Mary" y una actuación en directo en una tienda de discos en la que el dúo interpreta la magnífica "Back To Me". Iñaki, toma nota, ahora ya no tienes excusa, y sí, en Bloody Mary lo venden, al menos lo tienen en su web; estoy convencido de que este disco te va a enganchar de por vida, espero que te haya gustado la entrada. Ah, se me olvidaba, y a los demás visitantes de Rainy Day Music, espero que os guste.


THE DUTCHESS AND THE DUKE- SHE'S THE DUTCHESS, HE'S THE DUKE


MYSPACE DE THE DUTCHESS AND THE DUKE


RESEÑA DE "SHE'S THE DUTCHESS, HE'S THE DUKE" EN PITCHFORK

RESEÑA DE "SHE'S THE DUTCHESS, HE'S THE DUKE" EN KICK OUT THE JAMS


ARTÍCULO DEDICADO A THE DUTCHESS AND THE DUKE EN EL SFW



ENTREVISTA A THE DUTCHESS AND THE DUKE EN LA WEB DE ATH

THE DUTCHESS AND THE DUKE EN DAYTROTTER SESSIONS


THE DUTCHESS AND THE DUKE EN LUXURY WAFERS SESSIONS

martes, 21 de junio de 2011

The Modern Lovers- Rock'n'Roll with The Modern Lovers (1977)



Si fuese un tipo perezoso (algo que sólo reservo para los días pares, los impares prefiero ser abiertamente un vago), podría concluir rápidamente esta entrada del blog exclamando ¡Jonathan Richman es Dios! Pero para vuestra desgracia soy un individuo al que se le pegan los dedos al teclado con mucha facilidad, así que me vais a tener que aguantar unas cuantas líneas. Confieso que toda mi vida he sido un mitómano empedernido, el típico plasta que al final de los conciertos espera la salida de los músicos para pedirles un autógrafo e incluso hacerse una foto con ellos, el recopilador obsesivo compulsivo que guarda las entradas de todos los conciertos a los que ha asistido, un practicante ultraortodoxo de esta religión que es el rock'n'roll, y cuyo panteón se crea al gusto del creyente. Uno de los principales nombres de mi santoral es precisamente Jonathan Richman, a quien hoy le abrimos de par en par las puertas de esta bitácora.

Redactar este post tiene para mí algo de promesa, como esos compromisos que algunos adquieren a través de la fe, una fe a la que agarrarse cuando la razón niega todas las posibilidades. Recuerdo cuando vi por la televisión a Fernando Trueba recoger el Oscar, su ingenioso discurso en un paupérrimo inglés y su dedicatoria a Billy Wilder, yo tenía 17 años y apenas conocía al director de "Con Faldas y a lo Loco", pero no pasaría mucho tiempo en comprender la devoción de Trueba hacia Wilder. Hoy no voy a recoger un Oscar, pero afortunadamente hace ya unos días que he recuperado algo (y alguien) que había perdido durante los últimos tres meses, lo cual ha supuesto para mí y los míos una alegría superior a la que pueda proporcionar cualquier premio material. Durante todo este tiempo de espera e incertidumbre he llevado conmigo, físicamente, este disco, todos los días cada vez que traspasaba el umbral del miedo lo hacía acompañado de "Rock'n'Roll with The Modern Lovers" ¿Por qué lo hacía? Pues porque tengo la convicción de que allá donde vaya este disco nada malo puede ocurrir, lo mismo que pienso que si monto en un avión en el que hay un bebé no hay nada que temer. Los seres humanos somos extremadamente frágiles y a veces nos construímos absurdas corazas como las que hoy estoy compartiendo con vosotros, presagios irracionales y supersticiones que rozan el surrealismo, habrá quien lo denomine enfermedad, en mi caso prefiero llamarlo instinto de supervivencia. La cuestión es que me prometí a mí mismo que si San Jojo respondía a mi plegaria a través de su reliquia discográfica, le concedería el parabién de sacarlo en procesión a través de Rainy Day Music para que todos sus devotos pudiésemos venerarlo; dicho y hecho.

Hoy no voy a hacer una crítica de este disco, ni voy a reseñar los momentos más significativos de la carrera de Jonathan Richman, hoy simplemente quiero compartir con vosotros lo que significa para mí este entrañable bardo y lo que supone abrazar la fe del Richmanismo. "Rock'n'Roll with The Modern Lovers" llegó a mi vida en un momento de cambios y súbitamente se abrió un hueco entre mis discos de cabecera. Jamás había escuchado un disco tan fresco ni tan honesto como éste, fue como una epifanía, una revelación a través del sonido, a ratos melancólico, en ocasiones enérgico y por momentos de un optimismo casi infantil, que destilaban Jonathan y sus amantes modernos. Así fue como me convertí y como deje de lado todas mis creencias y mis miedos atávicos, a partir de entonces empecé a creer firmemente que nada malo podía ocurrirme mientras Jonathan Richman estuviese a mi lado. Con el tiempo fui adquiriendo gran parte de su obra y me introduje de lleno en sus enseñanzas, parábolas de costumbrismo surrealista en las que se hablaba de las desventuras del abominable hombre de las nieves en el supermercado, la comprometida aventura de un ciudadano medio en un bar de lesbianas, y por supuesto las múltiples conversiones de Jonathan, curiosamente siempre en cosas pequeñas: un pequeño aeroplano o un pequeño dinosaurio. Mi fe iba creciendo día a día y finalmente di el gran paso, me convertí en predicador de la iglesia Richmaniana, me propuse ayudar a los perdidos, a los desamparados, y a enseñarles la luz a través de las canciones de Jojo. Como en todas las religiones, era necesaria la figura antagónica del mal, y ésta no tardaría en aparecer en la persona de Pablo Motos ¿Qué hizo este humorista sin gracia para merecer semejante título? Durante su andadura radiofónica en la emisora M80, al frente del programa "No Somos Nadie", Motos y los suyos se dedicaron a pinchar una y otra vez la canción "Vampiresa Mujer", mofándose de Jojo, al que daban un trato de freakie similar al de Cañita Brava; tamaña herejía merecía un castigo ejemplar. Pero sin duda el momento que supuso un antes y un después en mi forma de vivir la fe Richmaniana fue cuando vi en directo a Jonathan, aquel día me sentí ungido por la paz y la bondad de este genio. Tuve además la suerte de poder estrechar su mano y de, como buen mitómano, fotografiarme junto a él. Le pedí una dirección de correo electrónico a la que enviarle las fotos y me contestó que él no tenía e-mail, en su lugar me dio una dirección postal, un domicilio al que hacerle llegar las instantáneas. Al cabo de unos meses, una postal de Edimburgo apareció en mi buzón, estaba escrita ni más ni menos que por el mismísimo Jonathan, que me agradecía el envío de las fotos; así es como se distingue a un artista de un ser humano, aunque no olvidemos que nuestro Jonathan es más bien un ser divino. De esta manera quedan configurados los principales preceptos de la iglesia Richmaniana ¿cómo, que faltan los milagros? Yo ya tengo el mío, ahora os toca a vosotros encontrar vuestro propio milagro. Amén.

Como colofón he seleccionado cuatro enlaces que os ayudarán a ampliar vuestros conocimientos acerca de la obra y milagros de Jonathan Richman, se trata de un Myspace (dudo mucho que sea oficial, me refiero a que lo mantenga y gestione el propio Jojo), una página española dedicada al genio de Massachusetts, y que todavía está en construcción, un interesante y completo blog, no oficial, consagrado a la figura del eterno Peter Pan, y un magnífico artículo aparecido en la web del Círculo de Bellas Artes. Además, para que veneréis la imagen de Jonathan Richman en movimiento, os dejo dos estupendos videos con dos actuaciones en directo: "Buzz Buzz Buzz" y "Now It's Better than Before". Hermanos, dejaos caer en la tentación y seguid el camino que nos muestra Jonathan Richman. Espero que os guste.


ROCK'N'ROLL WITH THE MODERN LOVERS


MYSPACE DE JONATHAN RICHMAN

JONATHAN RICHMAN (PÁGINA EN ESPAÑOL, EN CONSTRUCCIÓN)

JOJOBLOG (BLOG NO OFICIAL)

JONATHAN RICHMAN EN LA WEB DEL CIRCULO DE BELLAS ARTES

viernes, 15 de mayo de 2009

The Jayhawks- Rainy Day Music (Bonus CD Edition)


Es asombroso cómo pasa el tiempo, cómo todo envejece, incluídos nosotros mismos. Este mes Rainy Day Music cumple su primer año de existencia, el 19 de mayo de 2008 veía la luz la primera entrada de este blog, una bitácora que me ha regalado muchas alegrías. Mi intención siempre ha sido la de hacer de éste un sitio relajado, un humilde rincón en el que las prisas, los números y la vulgaridad no tuviesen cabida, para eso ya contamos con la vida cotidiana y su implacable ritmo. Hasta el momento, puedo decir que he visto cumplidas con creces todas mis expectativas, y sin duda todo ello se debe a vosotros, que estáis al otro lado de la pantalla compartiendo experiencias y soportando estoícamente mis interminables reseñas. Por todo ello, pensé que en el primer aniversario del blog debía hacer algo especial, algo encaminado a agradeceros vuestro apoyo y vuestra confianza a lo largo de estos 365 días de singladura, pero uno no siempre dispone del tiempo necesario, o en ocasiones se encuentra con una inspiración esquiva que decide ir a por tabaco para no regresar jamás. Finalmente he tenido que estructurar este singular programa de festejos en apenas unos días, y he tenido un par de ideas, probablemente una sea mala y la otra nefasta, pero estoy seguro de que sabréis perdonarme; y es que ya me lo decía mi madre desde bien pequeño, "hijo mío, lo dejas todo para el último día". En esta primera entrega del especial aniversario, he querido rendir homenaje a quienes me inspiraron el día que se me pasó por la cabeza crear este blog, me refiero a The Jayhawks, y quiero hacerlo, como no podía ser de otra manera, con el disco que me sirvió para bautizar esta bitácora, "Rainy Day Music".

The Jayhawks es el resultado del encuentro entre dos tipos con un talento fuera de lo común, dos genios de nuestro tiempo capaces de crear unas armonías vocales y unas composiciones que se han convertido por derecho propio en clásicos del r'n'r, me refiero, claro está, a Mark Olson y Gary Louris. Corre el año 1985 en la ciudad de Minneapolis cuando Mark Olson, que había militado en una banda de rockabilly llamada Stagger Lee, decide emprender su carrera en solitario, para así poder dar rienda suelta a su creatividad e interpretar sus propias composiciones. En su deseo de crear su propia banda, Olson recluta a Marc Perlman, un músico que tocaba la guitarra en una formación llamada The Neglecters, y poco más tarde se sube al tren el batería Norm Rogers. El trío comienza a dar conciertos, y en uno de ellos, se encuentra entre el público un joven músico de la escena local que había militado en formaciones como Schnauzer o Safety Last, se trata de Greg Louris, quien, impresionado por el sonido de los tres músicos de Minneapolis, entablará conversación con Mark Olson. Instantes más tarde, Greg Louris se convierte en miembro de la banda, que decidirá llamarse The Jayhawks. Olson y Louris se convierten en los cerebros de The Jayhawks, a ellos se debe la casi totalidad de los temas interpretados por la banda y juntos crecen como compositores, dando muestra de una simbiosis perfecta. Desde el principio The Jayhawks van a mostrar sus credenciales, dejando patente la procedencia de su sonido, cuyas melodías nos remiten a Neil Young, Bob Dylan, Gram Parsons, The Louvin Brothers, Tim Hardin, Buffalo Springfield o The Byrds, entre otros; un equipaje que es sinónimo de buen viaje. La formación se va asentando y los conciertos se suceden, poco a poco The Jayhawks se hacen un nombre en la escena local de Minneapolis y cuentan con un nutrido grupo de seguidores, todo ello espoleará al cuarteto a editar su primer disco en 1986, un trabajo homónimo de reducida tirada que dejará muy buen sabor de boca en público y crítica, pero que no llega a cuajar en las grandes discográficas. 1988 será un año de cambios para la banda, en primer lugar porque supondrá la marcha del batería Norm Rogers, que será reemplazado por Thad Spencer, y en segundo lugar porque obligará a The Jayhawks a tomarse un obligado descanso, debido a un accidente de tráfico que a punto estuvo de costarle la vida a Greg Louris. A pesar de ello, los responsables del sello Twin/Tone deciden editar las demos de la banda, que tras la debida producción verán la luz en 1989 bajo el título de "Blue Earth", para sorpresa de muchos, el disco se convierte en un pequeño éxito, consiguiendo que las canciones de The Jayhawks empiecen a sonar en las emisoras de varios estados y que lleguen a captar la atención de un sello potente. El éxito de "Blue Earth" coincide con el regreso a la banda de Greg Louris, recuperado de su grave accidente, y supondrá el inicio de una gira más ambiciosa, en la que se producirá un nuevo cambio en las baquetas, en este caso será Ken Callahan el encargado de sustituir a Thad Spencer.

Greg Drakoulias es un productor norteamericano de orígenes griegos que se interesará en la banda gracias a un capricho del destino. Un buen día Drakoulias se encuentra hablando por teléfono con los responsables del sello Twin/Tone y de fondo descubre una música que le atrapa instantaneamente, sin dudarlo pregunta a su interlocutor por esa banda que ha captado su atención y poco después decide ficharlos para el recién creado sello Def American (que más tarde sería rebautizado como American Recordings), una especie de escisión del sello, capitaneado por Rick Rubin y especializado en rap, Def Jam. "Hollywood Town Hall" sale al mercado en 1991 y es el disco que lo cambia todo, el album que supone el reconocimiento internacional de la banda, un trabajo en el que Greg Drakoulias sabe sacar lo mejor de The Jayhawks, y en el que Mark Olson y Gary Louris abandonan su crisálida de compositores prometedores y despliegan sus alas de genios, situándose a la cabeza de una generación comprometida con el rock de raíces y los sonidos hasta entonces proscritos entre la élite cultural norteamericana (y por ende europea), como por ejemplo el country. El disco se convierte en un generador de éxitos que no cesan de sonar en la radio, temas como "Waiting For The Sun", "Take Me With You (When You Go)" o "Settled Down Like Rain", aúpan a "Hollywood Town Hall" a la lista de lo mejor del año en casi todos los medios especializados. Al tercer disco de The Jayhawks le seguirá una intensa gira, en la que la banda fichará a la pianista Karen Grotberg, que pasará a engrosar las filas de los de Minneapolis. Con todo este exitoso bagaje, la banda se dispone a grabar un nuevo album, para el que contará de nuevo con los servicios de Greg Drakoulias, pero antes tendrá que hacer frente a un contratiempo, el abandono de su batería, Ken Callahan, que será sustituído por el músico de sesión Don Heffington, que se encargará de las baquetas en "Tomorrow the Green Grass", el cuarto disco de The Jayhawks. La fama que precede a Drakoulias no es precisamente buena, se le achaca un carácter que roza la tiranía, además de una meticulosidad y un perfeccionismo enfermizo, conocida es la trifulca ocurrida durante la grabación del disco de The Black Crowes, "Shake Your Money Maker", en el que músicos y productor llegaron a las manos; los planes del excéntrico productor para el cuarto disco de The Jayhawks eran realmente ambiciosos, hasta el punto de que la producción del disco fue realmente costosa. Si bien el disco fue un verdadero éxito, que contibuyó a afianzar a la banda fuera de los USA, la casa discográfica no quedó del todo satisfecha dados los elevados costes, la calidad del disco está fuera de todo tipo de dudas, algunos de los mejores clásicos de la banda figuran precisamente en "Tomorrow The Green Grass", pero "don Dinero" no entiende de calidad, sino de rentabilidad, fue entonces cuando Mark Olson vio la cara menos amable de este negocio.

Mark Olson había conocido poco antes de la grabación de "Tomorrow The Green Grass" a Victoria Williams, quien pasaría a ser su pareja sentimental, de hecho una de las canciones del cuarto disco de la banda lleva por título "Miss Williams' Guitar" en homenaje a la compositora (la historia de Mark Olson y Victoria Williams se contó aquí), y no tardarían en componer sus primeros temas juntos, formando poco más tarde The Original Harmony Ridge Creekdippers. Este nuevo proyecto, que fue ganando peso e importancia, junto a la dificultad que manifestaba Olson para digerir los aspectos menos lúdicos y creativos del negocio de la música y de la recién adquirida fama, motivaron su salida de The Jayhawks. Gary Louris se convertía ahora en el principal compositor de la banda, compartiendo formación con Perlman, Grotberg, y un nuevo batería, Tim O'Reagan, juntos conducirían a la banda a territorios más cercanos al pop en su siguiente disco, "Sound Of Lies", que vería la luz en el año 1997. En "Sound Of Lies" The Jayhawks abandonan al excéntrico Drakoulias, y consiguen un album muy meritorio, en el que, a pesar de acercarse a sonidos más accesibles, consiguen consolidar su estilo, a pesar de ello la ausencia de Olson tendrá mucho peso mediático y "The Sound of Lies" será injustamente infravalorado. Al mismo tiempo, Gary Louris y Marc Perlman se embarcan en otro proyecto, ya que pasan a engrosar las filas de Golden Smog, un supergrupo en activo desde finales de los 80's y por el que han pasado miembros de Wilco, como Jeff Tweedy, de Soul Asylum, es el caso de Dan Murphy y Dave Pirner, de The Replacements, representados por el batería Chris Mars, e incluso de Big Star, como Jody Stephens. Tres años más tarde, Karen Grotberg abandonará The Jayhawks, siendo sustituída por Jen Gunderman, y poco después verá la luz "Smile", el disco más heterodoxo de The Jayhawks, que supondrá además el debut del guitarrista Kraig Johnson. En 2002 se edita "Live From The Women's Club", un directo en forma de dos volúmenes que se vende en los conciertos de la banda a modo de bootleg oficial, y que servirá como aperitivo antes del lanzamiento del séptimo disco de estudio de The Jayhawks, "Rainy Day Music". El nuevo disco de la banda viene precedido por el fichaje de un nuevo guitarrista, ni más ni menos que Stephen McCarthy, que formó parte de los míticos Long Ryders, que sustituiría a Kraig Johnson, la inclusión de McCarthy en la banda tiene efectos muy positivos, supone la vuelta a las raíces de The Jayhawks y dota de una enorme calidad instrumental al nuevo trabajo de los de Minneapolis. "Rainy Day Music" suponía el cierre a una brillante carrera, que dejaba ante todo dos trabajos de primerísimo nivel, dos clásicos instantaneos del rock de los 90's, como son "Hollywood Town Hall" y "Tomorrow The Green Grass", los discos que contribuyeron a consagrar a la banda y que destaparon a dos compositores en estado de gracia, dos tipos dotados de un talento especial, Mark Olson y Gary Louris. Por su parte, Mark Olson disfrutaba de su regresión particular, dejando atrás el mundo de fama al que renunció y grabando unos discos de una calidad excepcional, abriendo caminos que llevaban mucho tiempo cerrados, dotando de prestigio al country y al folk estadounidense, y convirtiéndose en un ejemplo de honestidad. La ruptura de The Jayhawks fue muy dolorosa para todos sus seguidores, sobre todo después de un buen trabajo como "Rainy Day Music", pero en una época en la que las reuniones de viejas glorias parecen haberse puesto de moda (The Stooges, New York Dolls, The Police, etc.), pronto hubo quen fantaseó con un reencuentro entre Olson y Louris, algo que no tardaría en hacerse realidad. De este modo, durante el invierno de 2005 y la primavera de 2006, los dos compositores estuvieron girando juntos, poniendo en escena un show al que bautizaron "From The Jayhawks: An Evening with Mark Olson & Gary Louris, Together Again", hecho que coincidió con la separación de Mark Olson y su esposa, Victoria Williams. Lo que parecía ser una reunión tenporal, acabó tomando forma como proyecto definitivo, en septiembre de 2008 la formación original de The Jayhawks de 1995, se juntó para tocar en el festival Azkena Rock de Vitoria, y unos meses más tarde aparecería el disco "Ready for the Flood", firmado por Mark Olson y Gary Louris. A día de hoy, no sé si se puede afirmar que la banda sigue en activo, si bien no hace mucho los dos compositores se embarcaron en una ambiciosa gira que los trajo por nuestro país, sea como fuere, quedan para la posteridad sus trabajos, en los que se encierra la esencia del mejor rock de los 90's, aquel con el que dieron forma a un estilo que ha creado escuela, y con el que encabezaron una generación que arriesgó y apostó por la vuelta a las raíces, y cuyos principales representantes son, además de The Jayhawks, Wilco y Uncle Tupelo.

"Rainy Day Music" es un disco que supone la vuelta a los orígenes de The Jayhawks tras la marcha de Mark Olson y dos discos con resultados desiguales y con ambiciones más comerciales. A lo largo del séptimo disco de la banda se asoman clásicos como The Byrds, Crosby, Stills & Nash o Buffalo Springfield, componiendo una armoniosa amalgama de sonidos en la que country, folk, pop y r'n'r se dan la mano. Las canciones de corte folk, y con cierta querencia sixtie, conviven con temas cercanos al pop y de estribillo más contagioso que la gripe porcina, desvelando a un Gary Louris que realiza su trabajo más completo como compositor. El papel de McCarthy en "Rainy Day Music" es muy importante, siendo responsable del sonido cristalino de las guitarras, pero también hay que destacar la magnífica producción de Ethan Johns, o las colaboraciones de compañeros como Jakob Dylan, y sobre todo Matthew Sweet, quien compone e interpreta junto a Louris la magnífica "Stumbling Into The Dark", que sirve para abrir el disco. Las seis primeras canciones de "Rainy Day Music" son oro puro, es difícil quedarse con una de ellas, todo suena en su sitio, las voces empastan a la perfección y los estribillos tienen gancho, pero el séptimo tema, compuesto por Tim O'Reagan, supone una ruptura que hace perder enteros al disco, que parece caer en un extraño letargo del que se recupera gracias al noveno corte, "Angelyne", una inspirada canción de amor que nos hace recobrar la fe en Gary Louris, hasta el punto de pedir su beatificación. Hacia el final del disco nos encontramos con otra grata sorpresa, "Will I See You In Heaven", una canción firmada por Marc Perlman, un delicioso vals que pone el broche de oro al disco justo antes de que Matthew Sweet y Gary Louris nos vuelvan a deleitar con el reprise de "Stumbling Into The Dark". "Rainy Day Music" cuenta con una edición especial, que es precisamente la que se recoge en este blog, y que consta de dos discos, en el primero se puede encontrar el album íntegro, en su formato oficial, mientras que el segundo, titulado "Bonus", cuenta con seis temas que recogen demos del disco e interpretaciones de algunos éxitos de la banda en formato acústico, como "Waiting For The Sun", incluída en "Hollywood Town Hall".

Entre los extras de esta entrada os encontraréis con seis enlaces, el primero de ellos os conducirá al Myspace de la banda, el segundo recoge la principal página web de fans de The Jayhawks, un tercer enlace os llevará a Commonplace Streets, una página en castellano dedicada a los de Minneapolis, continuamos con dos especiales dedicados a la banda, uno en Indyrock, y el otro en Aloha Poprock, y por último una entrevista aparecida en Ultrasonica con motivo del lanzamiento de "Rainy Day Music". Este plato combinado contará además con una buena guarnición doble de vídeos, por un lado el videoclip oficial de "Blue", un temazo incluído en "Tomorrow The Green Grass", y por otro un vídeo en el que podréis disfrutar de una actuación en directo de The Jayhawks en el show de David Letterman interpretando "Save It For A Rainy Day", canción presente en el repertorio de "Rainy Day Music". Espero que os guste.




MYSPACE DE THE JAYHAWKS

PÁGINA DE FANS DE THE JAYHAWKS

COMMONPLACE STREETS

THE JAYHAWKS EN INDYROCK

THE JAYHAWKS EN ALOHA POPROCK

ENTREVISTA A THE JAYHAWKS EN ULTRASONICA




THE JAYHAWKS- RAINY DAY MUSIC

sábado, 25 de abril de 2009

Morphine- Cure For Pain (1993)


Tenía 16 años cuando decidí que quería formar una banda de rock'n'roll, para ello sólo debía superar un pequeño obstáculo: debía aprender a tocar un instrumento. No tardé en elegir la guitarra, siempre me había gustado su sonido, sus formas, e incluso tenía estudiadas las poses de aquellos guitarristas que más me gustaban. Un verano tomé prestada la guitarra de una buena amiga y empecé a rasgar sus cuerdas con verdadera vehemencia, era capaz de pasar tardes enteras intentando extraer algún sonido de aquel complejo instrumento, además descubrí que el hecho de sentarme a intentar desentrañar los profundos misterios de la guitarra española me relajaba, hecho que no debemos pasar por alto en un momento tan complejo y agitado de la vida como es la adolescencia. Pasaban los meses y mi carrera como guitarrista apenas experimentaba mejorías, seguía sin saber cómo debía colocar los dedos, desconocía si el instrumento estaba afinado o no, y lo peor de todo, me había cargado dos cuerdas; eso sí, mis poses ante el espejo de la habitación de mis padres habían mejorado notablemente, no es lo mismo posar con una vieja raqueta de tenis que hacerlo con una guitarra auténtica, por muy desvencijada que esté. A pesar de que todos esos contratiempos me remitían a mi frustrante relación con la música, que comenzó a los ocho años cuando fui incapaz de aprender solfeo, estaba muy contento de tener un instrumento, yo me consideraba un guitarrista en ciernes, y vivía convencido de que en poco tiempo la guitarra no tendría secretos para mí. Un buen día una nueva cuerda se desgarró, quedando sólo tres cuerdas de las seis que componen este noble instrumento, entonces, como por arte de magia aquella guitarra empezó a sonar bien, quiero decir que a mí me sonaba bien. Era capaz de interpretar, a mi manera, canciones de otros desplazando mis dedos adolescentes por las tres cuerdas, e incluso empecé a crear mis propias canciones, burlándome de los acordes tradicionales, de la métrica y de la armonía, entonces me hice una pregunta: ¿por qué no se podía tocar la guitarra sólo con tres cuerdas? Unos días más tarde, estaba escuchando la radio y la voz del locutor captó mi atención, hablaba de una banda formada por tres tipos en la que no había guitarras, sólo batería, bajo y saxo, aquel melómano visionario pregonaba las grandezas de esta nueva formación y entre sus peculiaridades citaba que su bajista le había extirpado dos cuerdas a su instrumento, aquella banda era Morphine y aquel heterodoxo bajista era Mark Sandman; sin duda me había encontrado con mi alma gemela.

Decir Morphine es decir Mark Sandman, es un ejemplo típico de cantante o "frontman", como dicen los anglosajones, que fagocita al resto de la banda. La personalidad de Sandman, su azarosa existencia, y sobre todo su trágico final, han dado forma a una de las principales figuras de culto de la música en los últimos 25 años. Poco se sabe de los primeros años de vida de Mark Sandman, salvo que nace en 1952 y que tras finalizar sus estudios universitarios comienza a trabajar en un barco pesquero. Será a mediados de los años ochenta cuando comience la documentada relación de Sandman con el mundo de la música, durante esa etapa se afinca en Boston y entra a formar parte de una banda denominada Treat Her Right, una formación de raíces blues y con regusto punk, Sandman tocará la guitarra y coincidirá con un futuro miembro de Morphine, el batería Billy Conway. A lo largo de sus cinco años de existencia la banda consigue alumbrar tres discos de estudio y cosechar algún que otro éxito de repercusión local, al mismo tiempo, Sandman actúa de manera anárquica e independiente, colaborando con numerosos músicos, además de liderar nuevos proyectos, como Treat Her Orange, Supergroup, y sobre todo Hypnosonics; uno de esos proyectos tomará forma en 1990 bajo el nombre de Morphine. Sandman contará con los saxos de Dana Colley, que procedía de otra banda llamada Three Colors, y con las baquetas de Jerome Dupree en la primera formación de Morphine, desde el principio se muestran como una banda diferente, con una propuesta musical arriesgada y valiente: una batería, un saxo y un bajo, personalizado por Sandman y tocado con slide, nada más. El resultado de este experimento será un sonido áspero, grave, pero tremendamente seductor, una mezcla de jazz, con graves líneas de bajo que recuerdan al funk, y blues pantanoso, con unas letras cercanas a la literatura beatnik, cargadas de poesía sucia, que aluden a experiencias con psicotrópicos y a situaciones tormentosas, interpretadas por la voz cavernosa de un Mark Sandman en estado de gracia; el eslabón perdido entre Iggy Pop y Nick Cave. De este modo, Morphine debuta en 1991 con un disco titulado "Good", como curiosidad hay que señalar que a mitad de la grabación del primer álbum de la banda se produce un cambio de batería, y Billy Conway, con quien Sandman había coincidido en Treat Her Right, pasará a hacerse cargo de las baquetas. "Good" ve la luz en el sello independiente Accurate / Distortion (más tarde sería reeditado en Rykodisc, en 1992) y sorprende a propios y a extraños, nadie había oído algo parecido, su refrescante originalidad le allana el terreno y le hace un hueco en casi todas las emisoras de radio, las críticas de la prensa especializada se deshacen en elogios hacia el debut de Morphine y pronto llegará el contrato con Rykodisc.

En 1993 Morphine graba su segundo trabajo, "Cure For Pain", el disco que contribuirá a consagrar al trío de Boston, una de las obras maestras de la música en estos últimos años. El éxito de "Cure For Pain" será tremendo, Morphine se convierte en la banda de moda, constantes apariciones en la televisión, vídeos en la MTV, y en plena efervescencia de los festivales de verano, serán objeto de deseo de todos los promotores de conciertos. La salida del disco lleva aparejada una intensa promoción y una interminable gira por Europa, finalmente se venden 300.000 copias del "Cure For Pain", unas cifras apabullantes para un sello como Rykodisc y para una banda tan personal e inclasificable como la de Boston. "Yes" será el sucesor de "Cure For Pain", un disco esperadísimo por la crítica internacional que había quedado atrapada por la hechizo hipnotizador del segundo disco de Morphine, corre el año 1995 y la banda ya se encuentra plenamente afianzada en la escena mundial. Con su tercer álbum la banda de Boston busca un sonido más accesible, pero sin perder la marcada personalidad de la que hacían gala sus predecesores, la propuesta sigue siendo la misma, aunque con matices que contribuyen a suavizarla para hacerla menos indigesta ante la maquinaria del mainstream; se trata de un disco lleno de instantes brillantes, aunque un peldaño por debajo de "Cure For Pain". Dreamworks (sello que más tarde sería comprado por Universal) echa sus redes sobre Morphine y en el año 1997 edita su cuarto disco de estudio, "Like Swimming", Sandman y los suyos no parecen sentirse del todo a gusto trabajando para una potente discográfica y firman su disco más flojo, no se trata de un disco malo, pero evidentemente pierde enteros si lo comparamos con trabajos de la talla de "Cure For Pain" o "Yes". Los temas del cuarto disco de Morphine han perdido la intensidad de la que hacían gala los mejores temas de sus anteriores discos, la fórmula, aunque sigue convenciendo, ha dejado de resultar original e incluso parece generar cierto hastío en sus creadores. Sandman es consciente de que la banda necesita dar un paso más allá, que necesitan dar forma a un disco que esté, como mínimo, a la altura de "Cure For Pain" y que suponga un punto de inflexión en la carrera de Morphine, de modo que se embarca en un proceso creativo de enorme intensidad que hará mella en la salud del bajista y cantante. También en 1997, Rykodisc aprovecha para apurar las migajas del pastel de Morphine, sacando al mercado un disco que recoge las caras B's y rarezas que la banda creó bajo su auspicio, su título "B-Sides & Otherwise". A comienzos de 1999 Morphine se encierra en el estudio para grabar su quinto disco, Jerome Dupree regresa a la banda, pero no lo hace para suplir a nadie, sino para enriquecer a la formación, que pasará así a contar con cuatro miembros. Sandman sigue perfeccionando los temas del último disco, al que deciden llamar "The Night", al mismo tiempo que comienza una intensa gira para la banda que les llevará, entre otros países, a Italia. El 3 de julio de 1999, Morphine toca en directo en los "Giardini del Príncipe" en Palestrina, a escasos kilómetros de Roma, en el festival Nel Nome del Rock, en medio de la actuación, y ante el estupor de todos los presentes, Mark Sandman se desploma, instantes más tarde fallece de ataque al corazón, tenía 47 años.

Aquella noche todo cambió, el pasado, el presente y el futuro de Morphine se fueron al traste como un castillo de naipes. La conmoción en la escena musical internacional fue absoluta, Sandman, azote de los críticos y periodistas por su difícil carácter en las entrevistas, había fallecido en lo más álgido de su carrera, justo cuando había colocado a Morphine entre los grandes de finales de los años noventa y cuando había dado forma a un nuevo disco, del que se sentía muy orgulloso. En ese momento Morphine se disuelve, ya no tenía sentido continuar sin la persona que había liderado este proyecto desde su nacimiento, aquel que era responsable de la práctica totalidad de los temas de la banda, un artista diferente y carismático con una personalidad única. Con la llegada de la nueva centuria, Dreamworks decide editar el disco póstumo de Morphine, el testamento sonoro de Mark Sandman, de este modo "The Night" verá la luz en 2000, al mismo tiempo que Rykodisc pone en el mercado un directo oficial de la banda, titulado "Bootleg Detroit", ¿casualidad u oportunismo? Sea como fuere, Colley y Conway se embarcan en nuevos proyectos, el primero de ellos será Orchestra Morphine, con el que junto a varios amigos de Sandman contribuyen a mantener vivo el espíritu del desaparecido músico, y sobre todo a sentar las bases del Mark Sandman Music Education Fund, creado en apoyo al sistema público de enseñanza musical de Cambridge, Massachussets. Otro proyecto que ha intentado retomar la propuesta de Morphine ha sido Twinemen, que cuenta con Colley, Conway y Laurie Sargent, además los dos componentes de Morphine han creado un sello llamado Hi-n-Dry, en el que han editado una caja bajo el título "Sandbox", que contiene material grabado por Mark Sandman, entrevistas, actuaciones en directo, etc. En 2006 Dana Colley formó la banda A.K.A.C.O.D., con quienes ha grabado un disco en 2008 titulado "Happiness".

"Cure For Pain" es la piedra angular de la propuesta musical de Morphine, su disco más brillante. Es un álbum que te atrapa desde el primer tema, un disco que te engulle sin que puedas remediarlo y te sumerge en un mundo desconocido, donde los instrumentos han mutado y no suenan como solían hacerlo, y los cantantes tienen una extraña e hipnótica voz, a medio camino entre un crooner y un actor de doblaje. ¿A qué demonios suena Morphine? es complicado describirlo, en cierta ocasión un crítico musical le preguntó a Sandman qué tipo de música hacía la banda, el enigmático cantante afirmó: "low rock". Objetivamente podríamos afirmar que el ideario musical de Mark Sandman bebe del jazz y del blues fundamentalmente, aunque sin desdeñar aspectos del rock'n'roll más clásico, el rock independiente americano de los años ochenta, la psicodelia e incluso el funk. Lo que hace verdaderamente único el sonido de Morphine es su bajo, instrumento omnipresente en todos los temas de la banda, el bajo de Sandman es un instrumento de fabricación casera, se trata de un bajo eléctrico despojado de dos de sus cuerdas, las dos existentes están tensadas de manera que emiten la misma nota, y la mayoría de las notas están ejecutadas con un slide, el resultado es lo que el propio Sandman define como "two-string slide bass". Uno de los momentos más brillantes del "two-string slide bass" es el comienzo del tema "Buena", incluido en "Cure For Pain", una de las mejores composiciones de Sandman. Pero el segundo disco de Morphine cuenta con otros grandes momentos, con temas como "I'm Free Now", "All Wrong", "Candy", "Let's Take A Trip Together", o "Sheila", por citar alguno de los clasicos que componen este disco. Las atmósferas que son capaces de crear Sandman con su bajo y Colley con su saxo son sorprendentes, caminan constantemente por el filo de la navaja, nos sugieren ambientes ácidos donde se desatan las más bajas pasiones, y al mismo tiempo nos transmiten una melancolía encubierta, fruto del placer que en ocasiones obtenemos cuando lamemos nuestras propias heridas. Siempre se ha establecido una evidente analogía entre las letras que Sandman escribe para Morphine y la literatura de la generación beat, este hecho se hace patente cuando escuchamos las canciones de la banda, en las que el sexo, las drogas y el rechazo a un modo de vida convencional, entroncado con el "american way of life", es más que evidente; las letras de Sandman son poéticas y sucias al mismo tiempo, evocadoras y oscuras, seductoras y crueles, son, en suma, el complemento perfecto a la música de Morphine. "Cure For Pain" es el gran disco de Morphine, el trabajo en el que encontramos a un trío que funciona como una maquinaria perfectamente engrasada, hasta el punto de que en ocasiones nos cuesta creer que en algunas canciones sólo intervengan tres músicos, es un album en el que se percibe perfectamente la libertad creativa de unos músicos que se encuentran en su mejor momento, un disco con pasajes innovadores que permanecerá para siempre entre las grandes grabaciones del siglo XX.

Es evidente que "Cure For Pain" es un disco que no guarda muchas similitudes sonoras con los álbumes que suelen asomarse por este blog, es una grabación dura, densa, áspera, pero tampoco todos los días de lluvia son iguales, de modo que he querido ver en Morphine el vigor de la tormenta y la inquietud provocada por sus poderosos rayos y truenos; quizás me equivoque, pero pienso que "Cure For Pain" es un disco perfecto para disfrutar de las repentinas tormentas de verano. En cuanto a los extras, he seleccionado cuatro enlaces, el primero de ellos a una completa biografía de Mark Sandman aparecida en The Boston Phoenix, en cuanto al segundo link, os conducirá a una página web dedicada a Morphine llamada The Other Side (que toma su nombre de un tema de la banda incluído en su primer disco, "Good"), he querido completar los enlaces con una entrevista realizada a la banda en Mondosonoro, y por último con un fantástico, y recomendadísimo, especia que Ruta 66 dedicó al trío de Boston en octubre de 1999. En cuanto al vídeo, me he decantado por una actuación en directo de Morphine para la televisión francesa, en la que interpretan dos temas, "All Wrong", incluido en "Cure For Pain", y "Whisper", de su tercer disco, "Yes". Espero que os guste.



BIOGRAFÍA DE MARK SANDMAN EN THE BOSTON PHOENIX

THE OTHER SIDE

ENTREVISTA A MORPHINE EN MONDOSONORO

ESPECIAL MORPHINE EN RUTA 66




MORPHINE- CURE FOR PAIN

miércoles, 23 de julio de 2008

Alex Chilton- Clichés / Loose Shoes Tight Pussy (2005)


Alex Chilton es toda una referencia en la música de los últimos cuarenta años, algo de lo que muy pocos pueden presumir. Desde niño, Alex Chilton sintió inclinación por la música y enseguida pasó a formar parte de varias bandas en su Memphis natal durante su adolescencia, bandas de instituto sin más trascendencia pero que acabarían inoculando al joven Alex el veneno del rock'n'roll y la música pop de los 60's. La primera banda de Alex Chilton fueron The DeVilles, quienes tras adquirir cierto renombre en la zona contrataron a un manager que tenía muy buenos contactos, es en ese momento cuando deciden entregarse en cuerpo y alma a la música y cambian su nombre por el de The Box Tops. No tardarían en grabar un single titulado "The Letter", con el que alcanzarían el número uno, The Box Tops facturaban un pop con influencias del R&B, los críticos los englobaron en el movimiento denominado Blue Eyed Soul, melodías inspiradas en el soul pero interpretadas por chicos blancos de clase media. La ascensión de la banda fue meteórica y facturaron numerosos temas que les mantuvieron en los primeros puestos de las listas de éxitos, a pesar de ello Alex Chilton no se sentía realizado, su personalidad caótica y anárquica no se veía satisfecha con figurar entre los grupos favoritos de los adolescentes, además el hecho de tener un contrato discográfico con una compañía potente le hacía contraer una serie de obligaciones que no veía con buenos ojos.

Después de dar algunos tumbos, Alex Chilton funda junto a Chris Bell la banda por la que será recordado eternamente, Big Star. La perfecta mezcla de las melodías de reminiscencia beatle con elementos de la psicodelia y la garra de las guitarras eléctricas, darían forma al personal sonido de Big Star y definirían a la perfección el paradigma de un estilo que contaría con numerosos adeptos en el futuro: el power pop. La vida de Big Star fue corta y tan sólo llegaron a grabar tres discos, suficiente para calar hondo en generaciones venideras y convertirse en un icono del rock independiente norteamericano. La carrera de la banda no estuvo exenta de conflictos motivados por la fuerte, y complicada, personalidad de sus dos cerebros; discusiones, rupturas, reconciliaciones y desencantos se sucedían al no verse cumplidas las expectativas comerciales de Big Star, sobre todo las de Chris Bell ya que Alex Chilton siempre ha demostrado estar muy por encima de las cifras relativas a las ventas. Tal vez la diferente manera de entender el negocio de la música de ambos genios fue la que motivó la separación definitiva de Big Star, corría el año 1974, tendría que transcurrir otra década para que se apreciase en su justa medida la importancia de Big Star, quienes han sido considerados clave en la transición del pop de guitarras de los 60's y los nuevos sonidos de los 80's, como la new wave o el tan cacareado rock alternativo.

Entretanto Alex Chilton seguía fiel a su manera de entender la música, un concepto presidido por una única idea: la libertad; esa libertad bipolar a la hora de crear que a veces le ha llevado a callejones oscuros y que en otras ocasiones ha parido momentos de una belleza inigualable. El carácter anárquico de Alex Chilton encajó perfectamente en la escena punk neoyorquina de los 80's y le llevó a convivir con todo tipo de aves nocturnas, embarcándose en un sinfín de proyectos, algunos de ellos cuajaron, otros se quedaron en sueños de borrachera que se desvanecieron con la resaca del día siguiente. También comenzó sus andanzas como productor, las cuales han dado resultados muy desiguales, merece la pena reseñar su trabajo con los primeros Cramps y, años más tarde, su confianza en un grupo de chalados que se empeñaban en sonar a chatarra, The Gories, referencia indispensable del garage y del rock'n'roll de los 90's. En cuanto a su carrera como compositor, Alex Chilton ha editado una docena de discos en solitario desde 1975 hasta el presente, entre ellos hay trabajos más que prescindibles, otros mediocres y algunos muy dignos. En cierta manera no ha sabido retomar el rumbo que señalaba aquella brújula mágica que manejó junto a Chris Bell en Big Star, por otra parte es difícil moverse en el negocio de la música cuando directamente reniegas de él y de todo lo que representa; todo ello ha hecho de Alex Chilton un artista difícil de catalogar y de entender, un "maldito" que es responsable directo de buena parte de los derroteros que ha tomado la música pop en los últimos treinta años.

El disco que encontráis en este post es una edición del año 2005 que reúne en una misma caja, en formato de doble CD, dos grabaciones de este período en solitario de Alex Chilton: "Clichés", originalmente grabado en 1994, y "Loose Shoes Tight Pussy", que data de 1999. Ambos discos no son del agrado de la crítica, pero a mí me gustan especialmente, sobre todo el primero de ellos, en el que Alex Chilton repasa, a su manera, algunos de los más conocidos standards de la música popular estadounidense, muchos de ellos popularizados por músicos de la talla de Chet Baker o Nina Simone, e incluso se atreve con una composición del mismísimo Bach. Una atmósfera romántica y algo depresiva invade este disco y nos muestra a un músico tan ecléctico como inspirado, sobre todo en su personal manera de enfrentarse a clásicos de la envergadura de "My baby Just Cares For Me" (deliciosa la guitarra de Chilton y su manera de pellizcar las cuerdas); un trabajo que muestra a un creador haciendo el disco que le apetece, un disco enteramente acústico, sin preocuparse por las facturas de la luz o por la cantidad de ceros de su cuenta corriente. El segundo disco, "Loose Shoes Tight Pussy", es también un disco de versiones, pero en este caso con una banda acompañándole y con la electricidad fluyendo a lo largo de todas las pistas. Esta grabación tiene una orientación más cercana al soul y al pop y cuenta con grandes momentos, como el tema que abre el disco "I've Never Found A Girl"; no obstante da la sensación de ir desinflándose a medida que van desgranándose los temas. En resumen, se trata de dos discos que muestran el trabajo de Alex Chilton en los últimos 10 años, dos discos exclusivamente de versiones que plasman el ideario y el repertorio de un músico ecléctico y versátil, un artista que no entiende de reglas ni de convenciones, una personalidad única en la historia de la música pop.

De regalo os dejo un interesante y completísimo artículo sobre la vida y milagros de Alex Chilton aparecido en la página web de Perfect Sound Forever, eso sí, está en lengua bárbara así que a desempolvar los diccionarios de inglés y a rememorar las clases del instituto que tan buenos resultados nos han dado y que tantas puertas nos han abierto, bueno, eso o a utilizar el Babel Fish de Yahoo que cuesta menos esfuerzo aunque no sea perfecto... Espero que os guste.

Artículo sobre Alex Chilton en Perfect Sound Forever


ALEX CHILTON- CLICHÉS + LOOSE SHOES TIGHT PUSSY