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jueves, 3 de noviembre de 2011

God Help The Girl- God Help The Girl (2009)


Me cuesta entender las filias repentinas que asaltan a la población de este país. Por ejemplo: La Fórmula 1. Recuerdo que cuando iba al instituto tenía un compañero que estaba enganchado a los piques entre Senna y Prost, los domingos, lejos de curar las primeras resacas de su corta existencia, los pasaba madrugando para disfrutar en estado semicataléptico de aquellas carreras de coches que nadie entendía y que no significaban nada en términos de audiencias televisivas. De repente apareció Fernando Alonso en nuestras vidas y medio país se convirtió al credo de los monoplazas, las cadenas de televisión se enzarzaban en una guerra a cuchillo por los derechos del circo del motor, y un deporte que hasta hacía unos años había sido minoritario se revelaba como imprescindible en la vida de los españoles; conozco gente para la que el mundo se paraliza, literalmente, los días que hay carrera. Ejemplo número 2: Los musicales. Un espectáculo que asociábamos con los teatros norteamericanos, que parecen alérgicos a los clásicos y a la dramaturgia de calidad, se planta en España dispuesto a arrasar, eso sí, bajo el peculiar prisma de la idiosincrasia española y su personal visión comercial del espectáculo. Dicha visión distorsionada derivará en engendros como "Hoy no me puedo levantar" ó "40. El musical", que batirán todos los records de asistencia y de permanencia en cartel habidos y por haber. Ahora nos encantan los musicales, cuando hace unos años era impensable que un teatro español dedicase una semana de su programación a este tipo de espectáculos. Y no sólo eso, sino que hemos pervertido una expresión artística respetable, más allá de los gustos personales, convirtiéndola en una paparrucha infumable donde la falsa nostalgia, la moralina y la mediocridad campan a sus anchas; vamos que me diréis vosotros, queridos seguidores, que lo mismo es "Los Miserables" que "Hoy no me puedo levantar"... Pero que no cunda el pánico, hoy desde Rainy Day Music vamos a aportar un soplo de aire fresco, un halo de esperanza al panorama de los musicales actuales, por ello hemos elegido una de las últimas creaciones del gran Stuart Murdoch, "God Help The Girl".

Con guión del propio Murdoch, "God Help TheGirl" es una película donde la música tiene un papel predominante, y con la que el cerebro de Belle & Sebastian debutará como director de cine; su estreno está previsto para el 2012. Stuart Murdoch ha trabajado intermitentemente en este poyecto desde la grabación de "Dear Catastrophe Waitress" en 2004, dando forma a un disco que plasma a la perfección la pasión de Murdoch por los girl groups de los 50's y 60's. En "God Help The Girl" encontramos fundamentalmente voces femeninas, ellas son las que llevan el peso de las canciones, acompañadas de invitados de lujo como el mismísimo Neil Hannon, y con unos omnipresentes y brillantes arreglos de cuerda. Murdoch apuesta por voces desconocidas, cobrando especial protagonismo la cantante irlandesa Catherine Ireton, que interpreta la mayor parte de los temas. El disco suena a los Belle & Sebastian más embrionarios, es cierto, pero dejando una ranurita para que entre un ligero soplo de jazz, de clásica e incluso del sofisticado soul que irrumpe en alguno de los discos de la banda, como el citado "Dear Catastrophe Waitress" o "The Life Pursuit", del cual se incluyen dos canciones. En cuanto a la temática de "God Help The Girl", las canciones giran en torno al personaje de Eve, interpretado,vocalmente hablando, por Catherine Ireton. Eve ha abandonado sus estudios y ha comenzado a trabajar, es una joven con multitud de sueños, pero uno destaca sobre los demás: convertirse en cantante. Las canciones del disco repasan sus avatares, sus relaciones amorosas y sus aventuras de todo tipo, incluso las más problemáticas. No obstante el disco nunca suena dramático ni amargo, más bien hace gala de un humor y de una ironía muy británica que sitúa a Stuart Murdoch entre los mejores compositores salidos de las Islas de todos los tiempos, le pese a quien le pese. Para reafirmar mi sentencia basta con escuchar canciones como la que da título al disco, las armonías vocales de "Pretty Eve in the Tub", la revisión de la enorme "Funny Little Frog", la sobrecogedora intervención de Neil Hannon en "Perfection as a Hipster", o un "Come Monday Night" que recuerda a los Belle & Sebastian que conmovieron al mundo con Isobel Campbell en Enlacesus filas. Sin duda, un disco más que notable con el que reencontrarse con el mejor Stuart Murdoch y con el que descubrir a una magnífica vocalista.

Os dejo unos enlaces por si queréis profundizar en el asunto, en primer lugar el myspace y la web oficial de God Help The Girl, y en segundo lugar un link a Jenesaispop donde se analiza el proyecto de Murdoch; sí, es un poco austero y no tiene nada que ver con el festín de enlaces de entradas anteriores, pero qué le vamos a hacer, los cambios son así... Eso sí, no me olvido de los videos, he seleccionado el clip oficial de "Come Monday Night", una interpretación en directo del tema "God Help The Girl" y un tercer video en el que el propio Murdoch habla acerca del proyecto. Ahora está en vuestras manos, podéis darle una oportunidad al musical de Stuart Murdoch o dejaros engatusar por el talento de los hermanos Cano y los pecualiares musicales made in Spain. Espero que os guste.


GOD HELP THE GIRL



WEB OFICIAL DE GOD HELP THE GIRL

MYSPACE DE GOD HELP THE GIRL



GOD HELP THE GIRL EN JENESAISPOP

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Jens Lekman- Oh You're So Silent Jens (2005)


Reconozco públicamente que una de las principales razones por las que me saqué el permiso de conducción fue para poder escuchar la música que a mí, y no a ningún otro individuo, melómano o no, me diese la real gana. En algunos aspectos de la vida no he sido precisamente un tipo precoz, de hecho había atravesado la frontera de los 30 cuando me decidí a ponerme por primera vez a los mandos de un automóvil. Esa decisión llegó tras muchos quebraderos de cabeza, sobre todo aquellos que concernían al desplazamiento y a la logística de la unidad familiar, pero no puedo ocultaros a vosotros que otra razón subyacía bajo aquella iniciativa. Durante años he sido un paciente pasajero, un partenaire de viaje perfecto que se ha comportado con una educación exquisita mientras sufría cruentos ataques sonoros de triunfitos, radioformulistas e indies de mercadillo. Pero todo tiene un límite, queridos míos, y tras lustros de acumular ponzoña en mis adorados pabellones auditivos decidí zanjar este tema convirtiéndome en dueño de mi propio destino musical. Seleccionar música para un viaje es todo un arte, sobre todo si eres tú quien está al volante, ya que has de decantarte por sonidos que te resulten relajantes y que no impidan el correcto devenir de la, siempre delicada, conducción. Hay discos que me encantan pero que jamás pondría en el coche, tal vez por resultarme excesivamente eufóricos, o por sonar profundamente hipnóticos, incluso mántricos, en cambio hay discos que parecen haber sido compuestos para disfrutar mientras se ejerce el noble arte del manejo del volante. Un buen disc jockey de carretera también ha de tener en consideración al resto de pasajeros, decantándose para ello por sonidos fáciles y ritmos asequibles; quienes lo hemos sufrido sabemos de la crudeza de un largo viaje escuchando ruiditos y propuestas vanguardistas. Es fundamental saber qué le gusta a nuestra tripulación e intentar llegar a una entente cordial entre nuestras inclinaciones musicales y las preferencias del resto del pasaje. Tal vez por ello, suelo llevar en el coche discos pausados, mucha Rainy Day Music: bossa nova, power pop (no muy power), rock de raíces, chanson, country, soul (en su vertiente más emocional y romántica), folk, y pop en sus múltiples reencarnaciones, siempre y cuando haya de por medio buenos arreglos y unas voces muy cuidadas; mi versión mas macarra, que la tengo y muy pronunciada, la reservo para el ámbito doméstico. Uno de los discos que más me ha acompañado en el coche en este verano que está a punto de acabar (¡¡¡por fin!!!) es precisamente el que hoy quiero compartir con vosotros, un ecléctico y variado ejercicio de pop a cabo de Jens Lekman, un músico sueco que hoy se sube a nuestro utilitario para hacernos pasar un viaje agradable. Tomad asiento y abrochaos los cinturones, y no olvidéis tomar una biodramina, que aún estoy pagando el coche y no quiero sorpresas desagradables.

Jens Lekman responde al estereotipo de figura de culto del pop, un tipo capaz de convencer a crítica y público, con una carrera asentada y una prolífica producción, pero que sigue siendo un desconocido para los grandes medios. Jens es un adalid del "do it yourself", de hecho gran parte de sus temas han sido grabados en su estudio casero, y es todo un experto en el uso de samplers en sus temas. No tengáis miedo, amantes de lo analógico, nuestro amigo sueco introduce los samplers en sus canciones con una gran inteligencia y con un gusto exquisito, haciendo gala además de una considerable cultura musical. Pero vayamos por partes, Jens Lekman nace en Gotemburgo en 1981, ciudad en la que transcurre su infancia, una etapa de su vida en la que no muestra ninguna inclinación artística en concreto. Será a los 14 años, cuando un amigo le proponga tocar el bajo en una banda de versiones, cuando se produzca su primer contacto serio con el mundo de la música. Lekman pasa un tiempo componiendo sus propias canciones, dando muestras de una creatividad y de una capacidad compositiva enorme, en pocos años compone cientos de temas. En 2001 se autoedita el primero de sus CD´s caseros, conocido como "The Budgie Album", lo hará bajo un seudónimo, Rocky Dennis, nombre robado al protagonista de la película "Mask" ("Máscara" en los cines españoles). Un año más tarde recopila en otro CD sus mejores temas y envía una copia al sello estadounidense Secretly Canadian, algunas de esas canciones verían la luz en 2003 en forma de EP, bajo el título de "Maple Leaves", causando un gran revuelo en internet y convirtiendo al joven Jens en centro de atención para críticos y melómanos. Poco más tarde, el sello sueco Service Records reedita el EP, y un año después, en 2004, Jens Lekman abandona su seudónimo y graba un nuevo EP, "Rocky Dennis in Heaven", al que le seguirá otro EP, "Julie". A finales de 2004 verá la luz el primer largo de Lekman, "When I Said I Wanted To Be Your Dog", que recoge 11 canciones grabadas entre 2000 y 2004, un disco que confirma las enormes expectativas que se habían depositado en el joven compositor, que pronto alcanza la cima del olimpo indie. Pero Lekman no se muestra conformista, sino que más bien se comporta como un músico inquieto que se embarca en giras de todo tipo, de hecho se le ha podido ver sobre un escenario a él solo acompañado de un reproductor de CD y de una guitarra, o interpretando a capella sus canciones, pero también se ha embarcado en giras acompañado de una banda femenina con sección de vientos incluída, o con un coro y un cuarteto de cuerda; Jens Lekman es impredecible. En 2005 aparece en el mercado un nuevo trabajo del sueco, precisamente el que nos ocupa, titulado "Oh You're So Silent Jens", y que recopila sus tres EP's con Secretly Canadian: "Maple Leaves", "Rocky Dennis in Heaven" y "Julie", junto a otros temas incluídos en recopilatorios y rarezas.

La recopilación "Oh You're So Silent Jens" toma su título de una de las estrofas de la canción "Black Cab", incluída en su primer EP, "Maple Leaves", y que se convirtió en uno de sus primeros éxitos. Reúne, como ya señalábamos, el primer material oficial de Jens Lekman, los 3 primeros EP's con Secretly Canadian y diversas colaboraciones en recopilatorios; material, todo él, descatalogado y de muy difícil adquisición, por lo que se antoja como un disco imprescindible para conocer los comienzos musicales del compositor sueco. Tal vez la mayor peculiaridad de la música de Lekman sea el uso de los samplers, que se integran perfectamente en el discurrir de cada tema, apuntalando la estructura sin remitirnos explícitamente a la canción original. La querencia por los loops y los samplers se ve complementada por un gusto por los arreglos elegantes, en los que las cuerdas toman el protagonismo, conformando así el sello de identidad de Jens Lekman. Podríamos calificar el sonido de Lekman como amable, con sutiles arreglos orquestales que le acercan en ocasiones al pop de cámara de bandas como los primeros Belle & Sebastian, y con un sentido del humor que le emparenta con su admirado Jonathan Richman. Además la sensibilidad del compositor sueco nos hace pensar en ocasiones en Stephin Merritt, y su elegante voz recuerda a algunos crooners del pop y del rock, como el eterno Scott Walker; pero no sólo eso, el uso de los samplers nos hace pensar en el Beck más íntimo, y en algunas de las canciones de Lekman hay ecos de bandas tan dispares como Television Personalities, Dexy's Midnight Runners, The Smiths o Beat Happening. Todo ello convierte a Jens Lekman en un músico difícil de catalogar, una rara avis que se empapa de todo aquello que le llega, dando forma a una propuesta muy personal. Es difícil destacar una sola canción de este recopilatorio, porque Lekman se mueve a un nivel altísimo y el disco está repleto de hits, canciones que en un primer momento pueden pasarnos desapercibidas pero que enseguida acabarán metiéndose en nuestra cabeza, de donde se resistirán a salir durante una buena temporada. Entre los samplers que Lekman utiliza en esta colección de canciones podemos citar los siguientes: "Walk Away Renée" de The Left Banke, "By The Time I Get To Phoneix", de Glen Campbell y "Do You Wanna Dance", de The Mamas & The Papas, tres temas que se dan cita en una sola canción, la monumental "Maple Leaves", una de las mejores composiciones de Lekman, y un claro ejemplo de cómo se pueden utilizar los samplers de manera inteligente y creativa. Otro de los grandes momentos del disco llega con "Pocketful of Money", que utiliza un fragmento de "Gravedigger Blues", de Beat Happening, o con el hit "Black Cab", que echa mano de "Mary Jo", de Belle & Sebastian, y de "I've Got Something on my Mind", de The Left Banke, también podemos citar el tema de The Shangri-Las "Remember (Walkin' in the Sand)", que aparece formando parte de "A Sweet Summer's Night on Hammer Hill". Pero no receléis del pobre Jens, no todo son samplers en este disco, ni mucho menos, de hecho las canciones que toman fragmentos prestados son 6 de las 17 que componen este recopilatorio; de modo que los descreídos del arte de la remezcla podrán comprobar como suenan las composiciones de Lekman limpias, sin adulterar. Buen ejemplo de ello son "Sky Phenomenon", con un delicioso piano capaz de emocionarnos por si solo, "Someone to Share my Life with", que bebe del pop spectoriano y del intimismo acústico de bandas como Mojave 3, o "I Saw her at the Anti War Demonstration", que arranca con un precioso arreglo de cuerdas para convertirse en una redonda canción de pop que navega entre el Morrisey más inspirado y el Richman más surrealista. Todas ellas son un ejemplo de la calidad de Jens Lekman como compositor, maravillosas perlas que trufan un disco que suena fresco y variado, eclecticismo bien entendido al servicio de un talento que tiene que darnos todavía muchas alegrías. Ahora es vuestro turno, elegid vuestra favorita, os aseguro que no será tarea fácil.

Tras tres años de frenético trabajo, Jens Lekman anunció en su web que iba a tomarse un largo descanso para trabajar en el material de su segundo disco de estudio, además aseguraba haber aceptado un puesto de empleo en una sala de bingo local. Sin embargo, Lekman abandonó su nuevo trabajo apenas dos días más tarde para dedicarse en cuerpo y alma a su proyecto musical, lo que daría sus frutos en 2007 con la publicación del álbum "Night Falls Over Kortedala". Su última grabación ha visto la luz hace tan sólo unos días, se trata de un nuevo EP, titulado "An Argument with Myself". Entre tanto, Jens Lekman ha ofrecido un buen número de conciertos y ha colaborado con artistas tan diversos como The Ladybug Transistor, El Perro del Mar o Javiera Mena, demostrando que es uno de los músicos más activos y creativos del panorama pop actual.

Una vez más me he vuelto a enrollar más de la cuenta, ya veis en lo que han quedado mis propósitos de enmienda... En fin, vamos echando el cierre a este post con los consabidos enlaces, por supuesto web oficial y myspace de Jens Lekman, además del espacio dedicado en la web del sello Secretly Canadian al músico escandinavo. También he recogido la reseña que de "Oh You're So Silent Jens" se hizo en Pitchfork, así como una entrevista aparecida en la página Super45. Y en último lugar he seleccionado tres enlaces a tres sesiones en directo grabadas por Jens Lekman, la primera con los amigos de La Blogothèque, la segunda para Brass Tree, y la tercera en el entrañable taxi de The Black Cab Sessions. Y por si había pocos videos he completado la entrada con dos más, el clip oificial (al menos eso creo) de la tremenda "Pocketful of Money" y la interpretación de "F Word" que Jens hace para La Blogothèque. Espero que os guste.


JENS LEKMAN- OH YOU'RE SO SILENT JENS


WEB OFICIAL DE JENS LEKMAN

MYSPACE DE JENS LEKMAN


JENS LEKMAN EN SECRETLY CANADIAN

RESEÑA DE OH YOU'RE SO SILENT JENS EN PITCHFORK

ENTREVISTA A JENS LEKMAN EN SUPER45


JENS LEKMAN EN LA BLOGOTHEQUE

JENS LEKMAN EN BRASS TREE SESSIONS


JENS LEKMAN EN THE BLACK CAB SESSIONS

sábado, 23 de julio de 2011

Una recomendación: Evripidis and his Tragedies

Enlace
Quienes soportáis mis digresiones, y aguantáis estoicamente las "turradas" mentales que puedo llegar a escribir en este blog, os merecéis un monumento en la plaza principal de vuestras respectivas ciudades. Vosotros, como iba diciendo, ya me vais calando y conocéis mi proverbial animadversión hacia esa época del año que en otros seres humanos despierta los más encendidos elogios: el verano. Pues bien, hoy quieros hablaros de algo estrechamente relacionado con el verano: la playa. Como es de suponer, es difícil que te guste la playa si no te gusta el verano, así que habéis acertado, la playa y yo somos una pareja mal avenida, nos vemos las caras una vez al año y a partir del tercer día nos hartamos el uno del otro; no sabéis cuanto lamento contradecir al maestro Jonathan Richman cuando canta aquello de "The beach be one of the best things we got...". Con el paso de los años mi relación con la playa se ha ido agriando más si cabe, probablemente el hecho de no saber nadar tenga mucho que ver en ese deterioro, ya que dicha carencia saca a flote (que bien traída esta expresión) mis más atávicos temores, haciendo asomar mis escasos complejos. Cuando uno era niño no saber nadar podía ser objeto de befa y mofa, pero en la playa podías pasar inadvertido. Uno, que ya es perro viejo en el arte del fingimiento y la impostura, podía emular a Johnny Weissmüller con tan sólo arrodillarse en una zona segura; el efecto, visto desde la toalla, era bastante convincente y no despertaba sospecha alguna en tus acompañantes. Pero con la llegada de la adolescencia la cosa se complicaba, había que convertirse en un macho alfa y aquello de ser un analfabeto del croll y la mariposa estaba sancionado con escarnio público, si podía ser delante de la chica que te gustaba, miel sobre hojuelas para el verdugo en cuestión. No saber nadar limita tu campo de acción en la playa de manera notable, sobre todo, obviamente, en cuestiones acuáticas, ya que te ves limitado al simple remojón, lo que se resume en una entrada-salida fugaz del mar, si uno no quiere que se perciba su tara náutica; la técnica del remojón se comparte con ancianos y niños de edad inferior a los 5 años.

Nunca he tenido un idilio con la playa, probablemente porque nunca he tenido grandes recuerdos relacionados con la misma, más allá del primer baño de G. en aguas mediterráneas. Mi historial amatorio carece de romances playeros, y eso es fundamental para llevarse bien con un lugar. Cuando aspiraba a una plaza de macho alfa, que finalmente me fue denegada, lo que más llamaba mi atención de la playa era la concentración de chicas venidas de otros lugares, aquellas procedencias despertaban en mi púber imaginación todo un catálogo lúbrico de posibilidades eróticas. Huelga decir que todo acercamiento se veía abortado ipso facto, debido a mi enfermiza timídez adolescente y a mi ausencia de pericia a la hora de desenvolverme en la playa. Siempre me han interesado los guiris, dicho sea con todo el cariño, sobre todo porque mi infancia y adolescencia se desarrolló en una época en la que en este país aún se respiraba cierto aire rancio, heredado de tiempos pasados, y la presencia en suelo patrio de ciudadanos de otros países suponía, en ocasiones, la entrada de nuevas ideas y de una conciencia social más avanzada. Eso es lo que más me atraía de niño cuando iba a la playa, los guiris; ver cómo vestían, qué música escuchaban, cómo se comportaban, contemplarlos, en definitiva, podía convertirse en una fuente de inspiración. Así acabé la década de los 80, con un incipiente ramalazo rapero y una indumentaria que prefiero no recordar. Menos mal que mis padres acabarían cambiando la playa por la montaña.

Hoy protagoniza la recomendación habitual de Rainy Day Music un guiri que visitó nuestra costa para quedarse, el griego Evripidis Sabatis y su proyecto musical Evripidis and his Tragedies. Evripidis nació en Atenas, donde recibió una completa formación como pianista clásico, podemos afirmar que su vida siempre ha estado estrechamente relacionada con la música, y desde que descubrió los discos de Mozart que atesoraban sus padres se despertó en él un anhelo muy vivo por convertirse en músico. Desde adolescente ya desarrolla un carácter hedonista que se convertirá en uno de los puntales de su música, el joven Evripidis pasa el tiempo tocando el piano, inventando piezas propias, todas ellas de corte clásico, y dibujando. Tras realizar parte de sus estudios en su país natal y en Londres, en 2004 decide trasladarse a Barcelona, donde concluirá su formación como diseñador y donde tomará forma su proyecto musical; una aventura que había comenzado en solitario durante sus últimos años en Atenas y en Londres. En Barcelona seguirá cultivando su pasión por la música, el dibujo, la escritura y, sobre todo, la vida y el amor, ese eterno sentimiento al que dedicará gran parte de sus composiciones. Evripidis comienza a tocar en algunos locales de la Ciudad Condal, lo hace solo, con la única compañía de su teclado, y poco a poco se va adentrando en la escena independiente barcelonesa, donde no tardará en hacer amigos. De este modo comienza a tomar forma Evripidis and his Tragedies, una banda sujeta a todo tipo de colaboraciones y mutaciones, una apuesta por el pop exquisito que navega entre el minimalismo y los arreglos barrocos, entre las melodías optimistas y los pasajes oscuros, contrastes en los que el piano y las voces se convertirán en los principales protagonistas. Entre los referentes que se suelen citar para referirse a la música de Evripidis figuran Stephin Merritt, The Beach Boys, Belle and Sebastian, The Shangri-Las, The Shirelles, Scott Walker, Jonathan Richman, Kate Bush e incluso el mismísimo J. S. Bach. Los textos de Evripidis huyen de los tópicos, mostrándose inteligentes y cercanos al humor negro, dejándose arrastrar en ocasiones por un romanticismo casi enfermizo y enarbolando en otros momentos la bandera de una mística oscura, tenebrosa.

Tras grabar un single en colaboración con los artistas plásticos Jeleton, para su proyecto "Las Lilas de Jeleton", verá la luz el primer, y homónimo, trabajo de Evripis and his Tragedies, gracias al sello Touchme en el año 2007. El disco se grabó en tan sólo cinco días, debido a lo ajustado del presupuesto, algo que tiene mucho mérito teniendo en cuenta, no sólo el más que notable resultado, sino sobre todo la complejidad de algunos pasajes y la variedad de instrumentos que se empleó en el proceso de grabación. Evripidis y sus compinches cocinan un disco a la vieja usanza, grabándolo en directo, al aire, sin mezclas, esto supone otro enorme mérito ya que el disco suena fresco e instantáneo, pero sin caer en el ameteurismo mal entendido. "Abroad" es la pieza que abre el LP de debut de Evripidis and his Tragedies, y simplemente resulta imposible no dejarse engatusar por la melodía inicial, que se abre con el piano y un coro femenino que dará paso a la más que solvente voz de Evripidis, formando un conjunto que recuerda a las bandas de chicas que tanto gustan al ateniense, un ejercicio de pop melodramático con un ojo puesto en el doo wop; un comienzo redondo y, para quien escribe estas líneas, una de las mejores canciones del disco. En líneas generales podemos calificar el debut de Evripidis and his Tragedies como un disco ambicioso, teniendo en cuenta la estructura y complejidad de algunos temas, la variedad estilística y la duración de los mismos, ya que no hay una sola canción por debajo de los 3 minutos. Los teclados se convierten en los protagonistas absolutos de las canciones de Evripidis, escoltados en todo momento por una cohorte de vocalistas femeninas que arropan las composiciones del músico ateniense, rememorando en varios momentos del disco al preciosismo vocal de The Beach Boys o a los Girl Groups de sello spectoriano. Como ya indicábamos unas líneas más arriba, el disco está lleno de contrastes, de claroscuros que nos conducen del optimismo rutilante a la tenebrosa introspección, podríamos afirmar que lo que predomina es el melodrama, capaz de robarnos una sonrisa para situarnos al borde del llanto trémulo a los dos minutos. Entre los momentos más brillantes del disco podríamos mencionar el ya citado inicio con "Abroad", que se ve perfectamente refrendado con "It's June Again", un tema con un comienzo exuberante, un coro de voces sobresaliente y ramalazos de pop ochentero, y con "Straydog", un tema conmovedor, que hace gala de un fraseo al piano que recuerda algunas Gymnopédies del maestro Erik Satie. "Ru Ru I'd Love To..." es el tema más desenfadado del disco, y también ha de situarse entre lo mejor del repertorio por su carácter adictivo, pop fresco con herencias del musical, presente en detalles como la conversación que el cantante entabla con sus coristas; "I Want to be There" suena melancólica, trayendo a nuestra memoria al Neil Hannon más intimista, es un tema que camina entre el minimalismo del piano y los sutiles arreglos, que destacan por las excelentes voces. Y de entre las favoritas también citaré "Red is the Sky Above the Harbour", el tema más ambicioso del disco, con una duración que sobrepasa los 6 minutos, una canción que se aproxima al cabaret, con un piano trotón y un Evripidis expresivo y dramático en su interpretación, al estilo del primer Rufus Wainwright, un tema que recuerda a los Decemberists más ácidos. El resto del disco mantiene un buen nivel, ofreciendo muestras de la versatilidad compositiva de Evripidis Sabatis, que le lleva de la épica pop, que se respira en cortes como "Transylvania", al surrealismo ambiguo y oscuro de "Some Night are Sleepless", con pasajes próximos al humor negro, como es el caso de "...'Cause I Shall Rise Again!", y flirteos con el pop preciosista y delicado, como en "The Long-Lasting Lovers", un disco que explora registros más contemporáneos y comerciales, ejemplo de ello es "Antarctica", pero sin abandonar el hedonismo marca de la casa, que tanta personalidad aporta a su música. El LP se cierra con "Gregory (We're Coming Out in the Light)", cuyo fraseo de piano recuerda a "Abroad", aunque con otro tempo y con una estructura instrumental más tupida, es como si entre la primera y la última canción del álbum se estableciese una relación a modo de obertura y cierre, funcionando como una de esas obras clásicas que tanto gustaban al pequeño Evripidis. Como sorpresa, tras una breve pausa en la pista número doce, comienza otro tema, en esta ocasión interpretado en griego por Evripidis Sabatis con la única compañía de su teclado.

El disco tendrá una buena acogida por parte de la crítica, y Evripidis comenzará a dar conciertos con su nuevo material, lo que le llevará a diferentes ciudades. El formato de la banda es más que variable: en ocasiones se juntan hasta once personas sobre el escenario, en otras en cambio la formación consiste en el propio Evripidis al frente de su piano. Los cambios, entradas y salidas, en la formación se convierten en una tónica habitual, formando parte del proyecto miembros de conocidas bandas de la escena como Le Pianc o Extraperlo, entre otros; a pesar de ello la apuesta de Evripidis Sabatis no pierde fuelle y sigue dando muestras de una enorme creatividad. A finales de 2007 graban un tema de Magnetic Fields para un disco de homenaje a la banda, y poco más tarde se embarcan en un proyecto audiovisual, grabando nueve temas para el corto de David Bestué "Historia de la Espuma", más recientemente, también pondrían música a otro corto, en este caso de Jordi Cusso, titulado "Hombre caminando". De entre sus últimas grabaciones habría que destacar el tema "All Those Summer Parties", que Evripidis y los suyos grabaron en exclusiva para la web del Barcelonés Magazine, la banda también ha participado este 2011 en el disco "Els Transports", dentro del ciclo Minimúsica (si tenéis niños en casa, echadle un ojo, os va a encantar, y si no los tenéis, también), que pretende acercar las bandas de rock y pop al público infantil, para que dejen de maltratar a sus padres con los Cantajuegos y torturas similares, para el citado disco aportaron dos temas: "Dreamboat" y "Motorbike". Y, obviamente, tenemos que destacar su incursión en el estudio para dar forma a su segundo trabajo, que verá la luz en septiembre de este mismo año y llevará por título "A Healthy Dose of Pain". También hay que destacar la labor de Evripidis Sabatis como diseñador y artista gráfico, un trabajo que ha desarrollado de manera especial en los tres últimos años, y que le ha llevado a colaborar con un buen número de publicaciones, así como en el diseño gráfico de algunos discos, además de participar en exposiciones, tanto colectivas como individuales. En cuanto a su faceta como escritor, tampoco podemos pasarla por alto, ya que recientemente se ha publicado su primer libro, titulado "El Calamor y otros mitos de la intimidad", un trabajo que recoge textos en castellano, letras de sus canciones en inglés e ilustraciones del propio artista, una obra consagrada al amor y a los amantes. Por si esto fuera poco, el polifacético ateniense también se encierra en la cabina y ofrece, con cierta frecuencia, sesiones como D.J. , animando el cotarro en diferentes locales de la noche barcelonesa y madrileña. Evripidis Sabatis, un peculiar personaje con toneladas de talento que no deberíais dejar escapar.

Como broche a esta extensa entrada (parece que volvemos a las andadas...) os dejo una buena dosis de enlaces y videos. En primer lugar los enlaces, por así decirlo, oficiales: la web, el myspace, el blog, el soundcloud y el bandcamp de Evripidis (en estos dos últimos podréis disfrutar de la preview de "A Healthy Dose of Pain", que suena a gloria bendita; serio candidato a disco nacional del año), seguidos de un completo perfil trazado por el propio ateniense en la web de Smoking Rolls, una estupenda entrevista aparecida en la web de Música Heineken y una reseña del primer disco de Evripidis and his Tragedies realizada en Muzikalia. Además un último enlace os llevará a disfrutar de la sesión que la banda grabó para Videotapas, con dos temas inéditos hasta la fecha, no os la perdáis. Y hablando de videos, y para alargar todavía más la entrada, he seleccionado tres: los clips de "Abroad", "Straydog" y "Ru Ru I'd Love To...". No tengáis miedo y daos un chapuzón en las reconfortantes aguas de Evripidis and his tragedies, no os preocupéis si no sabéis nadar. Espero que os guste.


WEB OFICIAL DE EVRIPIDIS AND HIS TRAGEDIES

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BLOG DE EVRIPIDIS AND HIS TRAGEDIES

SOUNDCLOUD DE EVRIPIDIS AND HIS TRAGEDIES

BANDCAMP DE EVRIPIDIS AND HIS TRAGEDIES


EVRIPIDIS EN SMOKING ROLLS

ENTREVISTA A EVRIPIDIS EN MUSICA HEINEKEN

RESEÑA DE EVRIPIDIS AND HIS TRAGEDIES EN MUZIKALIA

Enlace


EVRIPIDIS AND HIS TRAGEDIES EN VIDEOTAPAS

viernes, 15 de julio de 2011

The School- Loveless Unbeliever (2010)


Como cada año, para desgracia de los yonquis de la lluvia y de los ocres otoñales, el verano ya está aquí. Una vez más, quienes me conocen me oirán despotricar acerca de los rigores estivales, las fiestas de los pueblos y la indumentaria veraniega; de los aromas corporales mejor no hablamos. Probablemente sólo haya una cosa del verano que me guste, y ésa es la música. Curiosamente, a pesar de mi adicción a los sonidos "lluviosos", hay algo en la música veraniega que me atrapa irremediablemente, pero ojo, no estoy hablando de la música de chiringuito ni de las manidas canciones del verano, sino de sonidos luminosos y animados, aquellos que se dejan llevar por el hedonismo y los amores intensos y fugaces propios del estío; otro día si queréis hablamos de mi encuentro con Georgie Dann, totalmente verídico. Pues bien, hay discos que huelen a verano, pero no a ese verano de mar y loción solar, ni siquiera al de bus urbano del mes de agosto en hora punta (cientos de axilas descontroladas y en pie de guerra), son discos que huelen a vida, pedazos de plástico que desbordan un engañoso optimismo y que son capaces de dibujarte una sonrisa con apenas una cuantas notas. Hoy me he convertido en Ebenezer Scrooge y he sido visitado por el fantasma del verano pasado, así que, poseído por una desconocida euforia veraniega, os traigo uno de esos discos. Ya sé que "Loveless Unbeliever" se editó el año pasado, pero estoy casi convencido de que este 2011 va a ser vuestro disco del verano, si todavía no me creéis, seguid leyendo.

The School surgen en el año 2007 como el proyecto en solitario de Liz Hunt, quien hasta entonces había militado en The Loves, será a partir de entoces cuando esta galesa dé rienda suelta a su creatividad musical, facturando un pop luminoso, con regusto sesentero y de una sobresaliente exquisitez melódica, que pone especial celo en los arreglos y las voces. El talento de Liz Hunt no pasó desapercibido para Elefant Records, que no dudó en ofrecerle un contrato cuando The School apenas había echado a rodar como banda; tan sólo habían ofrecido cuatro conciertos teloneando a Saturday Looks Good To Me cuando firmaron con el sello español. The School no esconden sus influencias, que van desde los Girl Groups de los 50's y 60's, o el sonido Phil Spector, a formaciones clásicas como The Beach Boys, e incluso compañeros de generación como Camera Obscura o Lucky Soul. Con esos mimbres, y una fuerte dosis de personalidad aportada por su líder, la formación galesa dará forma a dos singles en el año 2008: "All I Wanna Do" y el EP "Let It Slip". Ambas referencias tendrán una fantástica acogida y proporcionarán una estupenda carta de presentación a la banda, que se embarcará en una intensa gira por diversos países europeos. Al mismo tiempo, The School participarán en varias sesiones para la BBC, convirtiéndose en uno de los grupos del momento dentro del panorama pop, siendo presentados como el relevo de Belle and Sebastian y Camera Obscura. A lo largo de 2009 la popularidad de The School sigue en aumento, y sus canciones figuran en varios recopilatorios, graban temas nuevos, entre ellos una versión del tema de Left Banke "And Suddenly", que figurará en un single compartido con George Washington Brown, además continúan ofreciendo directos e incluyen dos de sus temas en la banda sonora de la película española "Yo también". Todo ello contribuirá a allanar el terreno para la grabación del primer LP de la banda de Cardiff en abril de 2010, que incluirá varias de las canciones que ya habían grabado junto a composiociones nuevas.

"Loveless Unbeliever" es toda una declaración de principios, un álbum en el que Liz Hunt y el productor Ian Catt se obsesionan en conseguir el sonido pop perfecto. El resultado es un disco brillante, en el más amplio sentido del término, un disco con un sonido cristalino y con unas melodías capaces de atrapar al oyente desde la primera escucha. La puesta de largo de The School suena a disco atemporal, a temprana obra maestra que figurará en lo sucesivo en los hitos del pop de nuestro actual siglo XXI. Pero para obtener este resultado fue necesario tiempo y muchísimo esfuerzo, no en vano la formación cambiará de miembros en varias ocasiones a lo largo de la grabación del LP; a pesar de todo ello, el resultado es magnífico. "Loveless Unbeliever" está compuesto por las cuatro canciones que figuran en el EP "Let It Slip", las dos del single "All I Wanna Do", y 7 nuevas composiciones, llevando todas la firma de Liz Hunt, salvo dos de ellas, "All I Wanna Do" y "I Want You Back", donde la galesa comparte autoría con el guitarrista Simon Stone. Una vez más, hay que entonar el tópico que afirma que The School no inventan nada nuevo; puro perogrullo ¿acaso alguien les pide que lo hagan? No es mi caso, desde luego. Ya hemos hablado de las influencias de estos galeses, que vuelven a plasmarse en su primer LP, no obstante, The School consiguen un disco fresco, demostrando que son una formación que se mueve muy bien entre la melancolía y el hedonismo, con una gama instrumental y estilística que abarca desde el pop de cámara hasta el sunshine pop, sin dejar de lado interesantes ramalazos soul. Resulta complicado destacar una única canción de este disco, yo prefiero hacer hincapié en su maravilloso comienzo, con una sucesión de canciones inolvidables que se convierten en himnos instantáneos, canciones que hablan de amores y desamores, costumbrismo pop que no pretende cambiar el mundo pero que nos ayuda a espantar nuestros demonios, bien por identificación y empatía, o bien a través de la pista de baile, aquella que jamás debió cerrarse para discos como "Loveless Unbeliever". "Let It Slip" abre el disco como un cañonazo, una adictiva golosina pop, una canción perfecta que nos deja pidiendo más. Pronto nuestro voraz apetito se verá colmado con temazos del calibre de "Is He Really Coming Home?", "Valentine", "I Want You Back", "Is It True?" y "I Love Everything", un comienzo sin mácula, perfecto. Sin ser una mala canción, "Can't Understand" baja un poquito el nivel, que se recupera enseguida con "The One Who Left Me" y con la animada "Hoping and Praying", uno de los hits del disco, cuyo final trae a nuestra memoria el "Shout!" de los Isley Brothers. "Summer's Here" nos deja un cierto regusto ochentero, pero podéis estar tranquilos, ni rastro de sintetizadores ni de laca, acto seguido aparece "Shoulder" al rescate, un himno barnizado con el sabor agridulce que deja el final del verano, para dar paso a "All I Wanna Do", una canción que podría llevar perfectamente la firma de Neil Hannon (es obvia la semajanza del fraseo del piano con "Everybody Knows (Except You)". Finalmente, la amarga "I Don't Believe In Love" cierra el disco, se trata de uno de los temas que más recuerda a esos Camera Obscura de la primera época que tanto gustan a Liz Hunt y los suyos, aunque a mí también me recuerda a otra gran banda como es The Essex Green. La acogida de "Loveless Unbeliever", por parte de la crítica especializada y del público (que es al fin y al cabo quien consume los discos), fue realmente buena, figurando enseguida entre los mejores trabajos del pasado 2010. Poco a poco, The School va ganando enteros como una de las principales apuestas del pop de calidad, aquel que no entiende de modas y que apuesta por unas raíces bien definidas y reconocibles. Sinceramente, creo que muy poca gente puede resistirse a un disco como "Loveless Unbeliever", así que, mientras llega una nueva entrega de Liz Hunt y sus compinches, seguiremos pulsando el play del reproductor para disfrutar de esta maravilla, sea verano u otoño.

Y así llegamos al cierre de esta entrada, a la que echamos la persiana en forma de enlaces. En primer lugar los clásicos, web oficial y myspace de la banda, junto con el completísimo espacio que Elefant dedica a The School en su web. A continuación dos reseñas de "Loveless Unbeliever", una en lengua culta, en la web de Je Ne Sais Pop, y otra en lengua bárbara, realizada por la BBC. Además podréis desempolvar los cassettes de Planeta DeAgostini y poner a prueba vuestro inglés para disfrutar de una magnífica entrevista realizada a Liz Hunt en la web SoundsXP, y por último la actuación completa de la banda en los conciertos de Radio 3; canela en rama. No podrían faltar además los vídeos, dos en esta ocasión, los clips oficiales de dos temazos de "Loveless Unbeliever": "Let It Slip" y "Hoping and Praying". Y recordad, lo mejor del verano es que cuando empieza ya queda menos para que llegue el otoño; si a eso le añadimos, como banda sonora, canciones como las de este "Loveless Unbeliever", obtendremos como resultado un verano más llevadero. Espero que os guste.


THE SCHOOL- LOVELESS UNBELIEVER




WEB OFICIAL DE THE SCHOOL

MYSPACE DE THE SCHOOL


THE SCHOOL EN LA WEB DE ELEFANT



RESEÑA DE LOVELESS UNBELIEVER EN JE NE SAIS POP

RESEÑA DE LOVELESS UNBELIEVER EN LA WEB DE LA BBC


ENTREVISTA A LIZ HUNT EN SOUNDSXP

THE SCHOOL EN LOS CONCIERTOS DE RADIO 3

martes, 21 de junio de 2011

The Modern Lovers- Rock'n'Roll with The Modern Lovers (1977)



Si fuese un tipo perezoso (algo que sólo reservo para los días pares, los impares prefiero ser abiertamente un vago), podría concluir rápidamente esta entrada del blog exclamando ¡Jonathan Richman es Dios! Pero para vuestra desgracia soy un individuo al que se le pegan los dedos al teclado con mucha facilidad, así que me vais a tener que aguantar unas cuantas líneas. Confieso que toda mi vida he sido un mitómano empedernido, el típico plasta que al final de los conciertos espera la salida de los músicos para pedirles un autógrafo e incluso hacerse una foto con ellos, el recopilador obsesivo compulsivo que guarda las entradas de todos los conciertos a los que ha asistido, un practicante ultraortodoxo de esta religión que es el rock'n'roll, y cuyo panteón se crea al gusto del creyente. Uno de los principales nombres de mi santoral es precisamente Jonathan Richman, a quien hoy le abrimos de par en par las puertas de esta bitácora.

Redactar este post tiene para mí algo de promesa, como esos compromisos que algunos adquieren a través de la fe, una fe a la que agarrarse cuando la razón niega todas las posibilidades. Recuerdo cuando vi por la televisión a Fernando Trueba recoger el Oscar, su ingenioso discurso en un paupérrimo inglés y su dedicatoria a Billy Wilder, yo tenía 17 años y apenas conocía al director de "Con Faldas y a lo Loco", pero no pasaría mucho tiempo en comprender la devoción de Trueba hacia Wilder. Hoy no voy a recoger un Oscar, pero afortunadamente hace ya unos días que he recuperado algo (y alguien) que había perdido durante los últimos tres meses, lo cual ha supuesto para mí y los míos una alegría superior a la que pueda proporcionar cualquier premio material. Durante todo este tiempo de espera e incertidumbre he llevado conmigo, físicamente, este disco, todos los días cada vez que traspasaba el umbral del miedo lo hacía acompañado de "Rock'n'Roll with The Modern Lovers" ¿Por qué lo hacía? Pues porque tengo la convicción de que allá donde vaya este disco nada malo puede ocurrir, lo mismo que pienso que si monto en un avión en el que hay un bebé no hay nada que temer. Los seres humanos somos extremadamente frágiles y a veces nos construímos absurdas corazas como las que hoy estoy compartiendo con vosotros, presagios irracionales y supersticiones que rozan el surrealismo, habrá quien lo denomine enfermedad, en mi caso prefiero llamarlo instinto de supervivencia. La cuestión es que me prometí a mí mismo que si San Jojo respondía a mi plegaria a través de su reliquia discográfica, le concedería el parabién de sacarlo en procesión a través de Rainy Day Music para que todos sus devotos pudiésemos venerarlo; dicho y hecho.

Hoy no voy a hacer una crítica de este disco, ni voy a reseñar los momentos más significativos de la carrera de Jonathan Richman, hoy simplemente quiero compartir con vosotros lo que significa para mí este entrañable bardo y lo que supone abrazar la fe del Richmanismo. "Rock'n'Roll with The Modern Lovers" llegó a mi vida en un momento de cambios y súbitamente se abrió un hueco entre mis discos de cabecera. Jamás había escuchado un disco tan fresco ni tan honesto como éste, fue como una epifanía, una revelación a través del sonido, a ratos melancólico, en ocasiones enérgico y por momentos de un optimismo casi infantil, que destilaban Jonathan y sus amantes modernos. Así fue como me convertí y como deje de lado todas mis creencias y mis miedos atávicos, a partir de entonces empecé a creer firmemente que nada malo podía ocurrirme mientras Jonathan Richman estuviese a mi lado. Con el tiempo fui adquiriendo gran parte de su obra y me introduje de lleno en sus enseñanzas, parábolas de costumbrismo surrealista en las que se hablaba de las desventuras del abominable hombre de las nieves en el supermercado, la comprometida aventura de un ciudadano medio en un bar de lesbianas, y por supuesto las múltiples conversiones de Jonathan, curiosamente siempre en cosas pequeñas: un pequeño aeroplano o un pequeño dinosaurio. Mi fe iba creciendo día a día y finalmente di el gran paso, me convertí en predicador de la iglesia Richmaniana, me propuse ayudar a los perdidos, a los desamparados, y a enseñarles la luz a través de las canciones de Jojo. Como en todas las religiones, era necesaria la figura antagónica del mal, y ésta no tardaría en aparecer en la persona de Pablo Motos ¿Qué hizo este humorista sin gracia para merecer semejante título? Durante su andadura radiofónica en la emisora M80, al frente del programa "No Somos Nadie", Motos y los suyos se dedicaron a pinchar una y otra vez la canción "Vampiresa Mujer", mofándose de Jojo, al que daban un trato de freakie similar al de Cañita Brava; tamaña herejía merecía un castigo ejemplar. Pero sin duda el momento que supuso un antes y un después en mi forma de vivir la fe Richmaniana fue cuando vi en directo a Jonathan, aquel día me sentí ungido por la paz y la bondad de este genio. Tuve además la suerte de poder estrechar su mano y de, como buen mitómano, fotografiarme junto a él. Le pedí una dirección de correo electrónico a la que enviarle las fotos y me contestó que él no tenía e-mail, en su lugar me dio una dirección postal, un domicilio al que hacerle llegar las instantáneas. Al cabo de unos meses, una postal de Edimburgo apareció en mi buzón, estaba escrita ni más ni menos que por el mismísimo Jonathan, que me agradecía el envío de las fotos; así es como se distingue a un artista de un ser humano, aunque no olvidemos que nuestro Jonathan es más bien un ser divino. De esta manera quedan configurados los principales preceptos de la iglesia Richmaniana ¿cómo, que faltan los milagros? Yo ya tengo el mío, ahora os toca a vosotros encontrar vuestro propio milagro. Amén.

Como colofón he seleccionado cuatro enlaces que os ayudarán a ampliar vuestros conocimientos acerca de la obra y milagros de Jonathan Richman, se trata de un Myspace (dudo mucho que sea oficial, me refiero a que lo mantenga y gestione el propio Jojo), una página española dedicada al genio de Massachusetts, y que todavía está en construcción, un interesante y completo blog, no oficial, consagrado a la figura del eterno Peter Pan, y un magnífico artículo aparecido en la web del Círculo de Bellas Artes. Además, para que veneréis la imagen de Jonathan Richman en movimiento, os dejo dos estupendos videos con dos actuaciones en directo: "Buzz Buzz Buzz" y "Now It's Better than Before". Hermanos, dejaos caer en la tentación y seguid el camino que nos muestra Jonathan Richman. Espero que os guste.


ROCK'N'ROLL WITH THE MODERN LOVERS


MYSPACE DE JONATHAN RICHMAN

JONATHAN RICHMAN (PÁGINA EN ESPAÑOL, EN CONSTRUCCIÓN)

JOJOBLOG (BLOG NO OFICIAL)

JONATHAN RICHMAN EN LA WEB DEL CIRCULO DE BELLAS ARTES

martes, 28 de diciembre de 2010

Go Sailor- Go Sailor (1996)


Te recuerdo perfectamente, si cierro los ojos puedo verte con total claridad. Los focos te nublan la vista y los nervios apenas te permiten respirar con normalidad, has llegado muy lejos, más de lo que cabría esperar de una chica tan joven, sientes que las piernas se te doblan. Atrás queda esa sobremesa tensa en la que tuviste que convencer a tu padre de que aquella era una buena oportunidad para ti, de que en Melilla no pintabas nada, de que todo se cocía en Madrid y Barcelona, de que aquel era tu billete a una nueva vida. Tres, dos, uno, la cuenta atrás del regidor inyecta una nueva dosis de adrenalina en tu organismo, cada vez quedáis menos y ahora toca repartirse el protagonismo, un verdadero minuto de oro para cada una. Llega tu turno, te sudan las manos. Miras al piloto rojo de la cámara, tal y como te dijeron en los ensayos, y acto seguido bajas la mirada para buscar a tu interlocutor, es un señor regordete, con gafas y una tremenda mata de pelo gris, nunca antes lo habías visto. De repente se detiene el tiempo y te formula la pregunta: "Dime en algunas ventisinco palabrrras qué sabes de mi pais; soy embajadorrr de Rusia". En ese momento quieres morirte, tenías preparada la respuesta de por qué te has presentado al concurso, podías argumentar acerca de cómo defenderías la corona, te habías aprendido tres virtudes y tres defectos, te habías inventado que querías estudiar periodismo y arte dramático, pero ¿Rusia? nadie te había advertido de algo así. Los segundos se hacen interminables, pesados como el plomo, "cuando no sepas que decir, sonríe" te había dicho tu abuela, pero tus labios trémulos son incapaces de dibujar una leve sonrisa. Tu mente se ha bloqueado, necesitas tiempo, "Perdón ¿puede repetirme la pregunta?" dices con voz temblorosa, acabas de ganar unos segundos. El embajador eleva su tono de voz, parece que no le ha gustado mucho tu propuesta, su acento se endurece y de repente te parece un villano de los de las películas de James Bond. Ya está, lo tienes, tomas aire, buscas a tu padre en las gradas y te arrancas: "Bueno, pues sé que es un país donde vive gente maravillosa, que ha habido en el tema de política algunos cambios y... no sé mucho más. Gracias". Sí señor, veinticinco palabras exactas, y dos más de regalo, que se entere ese estirado de que tú sabes contar.

Seguro que a ninguno de vosotros os gustaría estar en la piel de Miss Melilla 2001 ¿verdad? El rostro de aquella chica era la viva imagen del estupor. Eso es lo que pretendía yo hoy, descolocaros un poquito y que os preguntaséis qué hace una banda de la escudería Lookout!, un sello vinculado al punk rock, en un blog como éste. Como ya indiqué en el nacimiento de Rainy Day Music, mi intención era la de crear un blog que no estuviese sujeto a ningún estilo concreto, un sitio en el que tuviesen cabida múltiples maneras de entender la música. Pues bien, últimamente sentía que ese espíritu inicial se estaba diluyendo, así que pensé que había que elegir un disco diferente, alejado de los parámetros del folk y del pop orquestado que tanto se prodigaba por esta bitácora últimamente. Go Sailor me pareció el grupo perfecto, porque a pesar de su inmediatez punk y su sonido casi amateur tienen un halo de melancolía y de dulzura que me parece muy lluvioso. Pero quien se ha quedado desconcertado he sido yo, puesto que al acudir a la web para documentarme acerca de esta banda, y poderos contar así algún que otro chisme interesante, me he encontrado con que apenas hay información con algo de enjundia sobre Go Sailor. Entonces me he sentido como Elizabeth, la estupefacta miss, y he escuchado en mi interior una voz con acento caucásico que me preguntaba "¿qué puede desirrrme sobrre Go Sailorrr?". En ese preciso instante me ha asaltado un sudor frío y me he dado cuenta de que no podía decir más que "Go Sailor es un grupo maravilloso". Ahora que se han apagado los focos y que el plató ya no huele a champán y sudor, me dispongo a escribir unas líneas sobre esta banda californiana, espero que seáis indulgentes. Elizabeth, no sabes cuánto te entiendo.

En la Universidad me enseñaron que cuando se escribía acerca de un tema concreto lo primero que se debía hacer era situarlo en un contexto histórico, de modo que empezaré siguiendo ese sabio consejo. Nos encontramos a finales de los años 80's en la zona de la Bahía de San Francisco, donde Larry Livermore y David Hayes fundan un pequeño sello discográfico llamado Lookout! , ha echado a andar recientemente y se ha especializado en el punk rock más melódico, aquel que combina perfectamente la crudeza con la melodía. En poco tiempo este sello establecido en Berkeley va editando un buen número de referencias y acoje en su seno a buena parte de la parroquia hardcore y punk rocker de California. David Hayes abandonará Lookout! para crear otro sello, Very Small Records, poco más tarde, Livermore decide dar una oportunidad a unos adolescentes con buen gusto para las melodías y proclives a las guitarras con mordiente; esos muchachos con acné se hacen llamar Green Day. La fama del trío californiano comienza a subir como la espuma y en 1994 firman con una multinacional para grabar su tercer disco, es el momento de eclosión del punk rock y del hardcore melódico; Offspring, NOFX, Pennywise, todos ellos veteranos de la escena, se convierten en estrellas gracias al tirón mediático adquirido por este sonido en poco más de un año. Lookout! obtiene sus beneficios en este pingüe negocio y se lanza a la búsqueda de nuevos Green Day, comienza la época de esplendor del sello, que ve aumentadas sus ventas y sus referencias en el mercado. Una de las bandas que llega a Lookout! en esta época es Go Sailor, un trío formado por Rose Melberg, que venía de otra formación llamada Tiger Trap, Paul Curran, que tocaba el bajo en otra banda de Lookout! llamada Crimpshrine, y Amy Linton, que tocaba la batería en Henry's Dress. Go Sailor no eran unos recién llegados, ya contaban con dos EP's en el mercado, "Fine Day for Sailing", editado en 1994 por Yo Yo Recordings, y "Long Distance", que vería la luz en 1995 a través de Slumberland, además de un par de canciones en dos recopilatorios, una en un disco titulado "Periscope" editado por Yo Yo Recordings en 1994, y otra en "Slice of Lemon", un doble LP compartido por los sellos Lookout! y Kill Rock Stars en 1995. En 1995 grabarían para Lookout! el que sería su último EP, y a la postre su última grabación, "Don't Go", con el que cerrarían una corta pero intensa carrera que dejaría tras de sí catorce magníficas canciones. Un año más tarde, el sello de Berkeley reunía en un CD los tres EP's y las dos canciones incluídas en los recopilatorios anteriormente citados, ése es el disco que presentamos hoy en Rainy Day Music.

La sencillez, la melodía y la inmediatez son las señas de identidad de Go Sailor, y las podemos encontrar en absolutamente todas sus canciones. Estamos ante una banda que combina perfectamente la energía y la urgencia del punk con la ingenuidad del pop, una formación que rezuma un encanto que casi roza el amateurismo, y que es capaz de contagiar optimismo y melancolía a partes iguales con apenas tres acordes. Todo eso y mucho más es Go Sailor, que nadie busque ni el más mínimo rastro de virtuosismo en su repertorio, ellos hacen suya la máxima de menos es más, y con una filosofía próxima al "hazlo tú mismo" consiguen enarbolar la bandera de un estilo que hasta la irrupción de Go Sailor contaba con un publico minoritario, y lo mejor de todo es que todo esto lo consiguen sin proponérselo. Hay quien ha calificado el sonido de Go Sailor como Mid-Fi, que vendría a ser un punto intermedio entre el Lo-Fi y las grandes producciones sonoras, no es desacertada esta denominación, ya que las guitarras suenan limpias, no hay efectos que distorsionen las voces, ni tampoco hay rastro de instrumentos saturados, pero el fondo de la grabación destila un espíritu amateur, hasta el punto de que casi tenemos la impresión de encontrarnos ante un grupo de amigos tocando sus canciones sin ninguna pretensión más allá de la simple y pura diversión. La voz de Rose Melberg suena dulce, con un irresistible punto naïf, la guitarra se rasga permanentemente y una acentuada línea de bajo lleva la voz cantante en cuestiones rítmicas, como acompañamiento, la precisa batería de Amy Linton; así son todas las canciones de la banda, apenas hay sorpresas pero ¿quién las necesita? El disco de Lookout! se abre con "Last Year", que es la primera canción que grabó Go Sailor, y que figuraba en el recopilatorio editado en 1994 por Yo Yo Recordings bajo el título de "Periscope"; es decir, que el sello de Berkeley respeta el orden cronológico a la hora de maquetar la recopilación. "Last Year" es un magnífico adelanto de lo que nos depara este CD, una canción inspirada, con un bonito estribillo y unas voces perfectamente empastadas, todo ello con la instrumentación marca de la casa, esa especie de chatarra melodiosa que tan buenos resultados dio al trío; poco más de dos minutos y ya nos hemos enganchado a la voz de Rose Melberg y al omnipresente bajo de Paul Curran. En 1994 Go Sailor graba con Yo Yo Recordings su primer EP, al que titularán como una de las canciones en él incluídas: "Fine Day for Sailing". Precisamente ésos son los cuatro cortes que toman el relevo en este recopilatorio, cuatro temas que nos presentan a los Go Sailor más brillantes, probablemente sus mejores canciones. "Fine Day for Sailing" es por lo tanto el segundo corte del CD, y una de mis canciones favoritas de la banda, una canción sobre el desencanto amoroso y nuestra capacidad para reponernos de él. A qué le va a cantar Rose Melberg con esa voz sino al amor; la melancolía con la que arrastra la sílabas, su tono cristalino y esa ingenua naturalidad que tiene al cantar, hacen que cualquier canción de amor en sus labios sea perfectamente creíble. Me gusta especialmente el cambio que hacen en torno al minuto cuando sólo se escucha el bajo, el bombo y la caja de la batería, al tiempo que la voz de Rose se siente más cercana que nunca y su guitarra deja de rasgarse para dar notas sueltas; es un recurso simple, como el mecanismo de un chupete, pero no puede ser más efectivo. "I'm Still Crying" es otra de mis favoritas, me gusta como empieza, directa al grano, en diez segundos ya nos han presentado la canción. Una nueva oda al desamor, en este caso al llanto desesperado, a las lágrimas derramadas contra tu voluntad y tu orgullo por aquella persona a la que desearías no haber conocido jamás. Una triste temática que contrasta con la animada melodía de la canción, lo cual unido a un estribillo en el que Rose y Paul empastan sus voces, hace de "I'm Still Crying" una canción verdaderamente deliciosa. Go Sailor en un auténtico ataque de inspiración pop contraatacan con otra joya, "I Just Do" ¿podrás resistirte? Yo creo que no. La fórmula sigue siendo la misma, "I Dropped a Penny and you Picked it up, you Want to be Something when you Grow up, you Make me Laugh and you Don't Even Try, you Say that Sometimes you Just Like to Cry", canta Rose; no se puede ser más irresistiblemente agridulce. "Bigger Than an Ocean" es la última canción del EP "Fine Day for Sailing" y es la única que explora otras vías musicales, de hecho no apuesta por el rasca-rasca y se sitúa próxima a las coordenadas del pop independiente de la primera mitad de los 90's, recordándonos a bandas como Velocity Girl o Belly, y a cantantes como Juliana Hatfield. La letra apuesta por la temática naútica y acuática, seña de identidad de la banda, que hace así un guiño a su nombre, y vuelve a incidir en el amor como fuente de inspiración.

En 1995 Lookout! edita, conjuntamente con Kill Rock Stars, un doble LP que incluye a bandas de ambos sellos, Go Sailor figura con el tema "Silly". Esta es la sexta canción del CD, un tema con más fuerza, más enérgico en su base instrumental, con un bajo que lo cubre todo, que redondea cada uno de los pasajes de la canción y envuelve perfectamente la voz de Rose. Un año más tarde, Go Sailor se dispone a grabar su segundo EP, y lo hará con el sello Slumberland, cuatro nuevas canciones que darán lugar a una de sus grabaciones más celebradas, y con una portada que es todo un monumento a la cultura pop. El título del EP será "Long Distance"; precisamente, y respetando el orden de las canciones, el siguiente corte del CD será "Long Distance". Go Sailor parecen haber madurado su estilo y son capaces de crear melodías con un gancho arrebatador, un buen ejemplo es este tema, en el que la guitarra suena más limpia que nunca y en el que el trío parece estar totalmente compenetrado, como si fuesen capaces de hacer canciones perfectas sin apenas despeinarse. "Windy" nos devuelve a los Go Sailor seminales, los más inmediatos, los de la guitarra rasgada y el bajo protagonista, los del desamor, los agridulces; "Windy" es sencillamente otra joya fruto del pop sencillo y sin pretensiones de Go Sailor. "Blue Sky" se articula en torno a una estrofa que se repite y un escueto estribillo, economía de medios marca de la casa. Es una animada canción que podría calificarse como la más blandita del EP, sobre todo porque tras ella viene uno de los grandes himnos de Go Sailor. Ese himno no es otro que "The Boy Who Sailed Around the World", un tema que recupera la inspiración naútica que tanto gusta a la banda, y la única canción en la que la voz principal es la de Paul Curran. Unos certeros golpes de guitarra abren la canción acompañando al bajo de Paul y dan comienzo a una de las mejores canciones del disco, con una letra entre surrealista y costumbrista que relata la aventura de un muchacho que se echa a la mar para recorrer el mundo, una canción que va in crescendo y que termina con el irresistibe "Would You Sail with me Around the World?" entonado por Paul y Rose y que estalla definitivamente con un grito de guerra: "Go Sailor!"; sublime punk pop. En 1995 Lookout! arroja definitivamente sus redes sobre Go Sailor y consigue que graben con ellos su tercer y último EP, "Don't Go", cuatro nuevas canciones que ponían el punto y final a su carrera y cerraban el repertorio de la banda. "Don't Go" es la primera de esas canciones, un nuevo ejercicio de contradicciones entre la melodía y la letra, más pop agridulce con la misma calidad de siempre; oyendo la música cuesta creer que Rose diga cosas como estas: "Don't You Know this Kind of Heartache Never Mends? Should I Tell Myself it Was an Accident Again? Please Don't Leave me, Don't Go, I'm Not Ready Yet", ¿alguna vez se está preparado para que te abandonen? Otra joya que añadir a la colección. "Ray of Sunshine" comienza sin concesión alguna, con la voz de Rose abriendo fuego, una canción dedicada, de nuevo, al amor perdido, en la que la voz de Paul y Rose se entienden a la perfección en un pegadizo estribillo. El siguiente corte del CD y del EP es "Together Forever in Love", una de las canciones más contagiosas de Go Sailor, un tema que podría haber tenido mucha salida comercial. El inicio recuerda a "The Boy who Sailed Around the World", con esa guitarra que señala el inicio y que parece buscar al bajo, es una canción que rebosa rebeldía adolescente, pero lo hace sin rabia ni odio, con toneladas de amor, como muestra un botón: "What Do They Know When They Say I'm Too Young, As I Get Older and Until my Life is Done, I'll Be the One who Had Love that Was True, They All Had Nothing, and I have You". Una vez más, Go Sailor aciertan en la diana de la melodía con gancho, la voz perfecta y el estribillo pegadizo; ¡bingo! "Everyday" cierra el disco, y casi se podría decir que la carrera de Go Sailor, es una canción que no abre ninguna vía nueva, que no experimenta con nuevos sonidos, que en definitiva no introduce ningún cambio en la sencilla ecuación de la banda, pero que, una vez más, consigue atraparnos con su honestidad y su naturalidad. Los responsables de Lookout! fueron perspicaces y rápidos y se hicieron con los derechos para recopilar en un CD todas las grabaciones de Go Sailor, haciendo así justicia y reivindicando, de manera temprana, a una banda que supuso una bocanada de aire fresco en el adocenado panorama musical de principios de los 90's. En los últimos años parece que se quiere recuperar la figura de Go Sailor y con el tiempo se está reconociendo la influencia que su legado ha tenido en otras bandas. Go Sailor facturaron una música que sigue vigente, un pop descarado y fresco, que unido a la inmediatez y la urgencia del punk formaba un cóctel explosivo e irresistible, esperemos que no tarden en ocupar el lugar que la historia de la música pop debería reservar a este irrepetible trío.

La integrante más activa y relevante de Go Sailor es Rose Melberg, que acabaría en The Softies, un nuevo proyecto consistente en un dúo, aventura en la que le acompañaría Jen Sbragia. The Softies apuesta por el minimalismo pop, con unas canciones casi desnudas y de sencilla instrumentación y arreglos que se apoyan en las dulces voces de Rose y Jen; juntas grabarían un buen puñado de singles y tres LP's entre 1994 y 2000. En 1998 Rose Melberg contrae matrimonio con Bill Baker, capo del sello canadiense Mint, por lo que se trasladará a British Columbia. Será entonces cuando empiece a colaborar con otra banda, los canadienses Gaze, para quienes tocará la batería y compondrá algún tema entre 1998 y 1999. Alrededor de esa época Rose empieza a trabajar en su propio material, planteándose seriamente editar algún trabajo en solitario, así es como ve la luz "Portola", su primer largo en solitario, editado por Double Agent Records en 1998, y que recopila canciones escritas por Rose entre 1994 y 1997. Tras la disolución de The Softies, Rose Melberg se dedica en cuerpo y alma a cuidar de su hijo, serán cinco años de silencio discográfico que se romperán en 2005 con una breve gira y con la grabación de algunos temas, antesala de lo que será su segundo trabajo en solitario, titulado "Cast Away The Clouds", un brillante LP que le llevará a telonear a Belle & Sebastian. Tras tres años de sequía, Rose volvió a complacer a sus fervientes seguidores con un nuevo trabajo que vio la luz en 2009, "Homemade Ship", su último largo hasta la fecha, en el que vuelve a ahondar en ese pop tan personal y taciturno que lleva facturando en la última década, lejos de la electricidad e inmediatez de Go Sailor. Cuando Paul Curran se une a Go Sailor no es un novato en la escena californiana, de hecho había tocado el bajo en formaciones como Crimpshrine y Monsula, tras su corto romance musical con Rose Melberg y Amy Linton, prueba suerte en diferentes proyectos, llegando a ser cordinador de la mítica publicación punk Maximum Rock'n'Roll. Finalmente se afianza como músico con una nueva aventura, en una banda llamada Onion Flavored Sound, en la que tocará el bajo y hará voces, y con la que sigue en activo hoy en día. Y en cuanto a Amy Linton, que era batería de la banda Henry's Dress cuando se sumó al proyecto de Melberg y Curran, formaría en 1997 The Aislers Set. El nuevo proyecto de Amy se mantendría en activo hasta 2003 y dejaría tras de sí unos cuantos EP's y cuatro LP's, entre los que destaca "The Last Match", un trabajo en el que Amy se destapa como compositora, productora y cantante, y que sería aclamado por la crítica. En cuanto a Go Sailor, parece que en los últimos años se ha reivindicado como una banda de culto, sus sencillas, y a veces ingenuas, canciones van ganando adeptos con el paso del tiempo, y dos de sus canciones (concretamente "Ray of Sunshine" y "Together Forever in Love" fueron incluídas en la banda sonora de la película "But I'm a Cheerleader". Esta revisión del repertorio de Go Sailor llevaría a una pequeña gira de reunión de la banda a principios de este 2010, con motivo del vigésimo aniversario de Slumberland Records, que les llevaría a tocar en San Francisco y en Los Angeles, y tras la cual cada uno de los integrantes regresaría a sus propios proyectos personales.

En cuanto a los enlaces de hoy, creedme que me ha resultado dificilísimo encontrar links interesantes relativos a Go Sailor, la mayoría mostraba textos que apenas superaban la media docena de líneas, y en muchos casos el contenido se repetía; exasperante. La banda, al estar inactiva, no dispone de web ni de myspace, dos recursos bastante socorridos a la hora de aportar enlaces, de modo que, después de sopesar diferentes opciones, he decidido agregar seis enlaces a esta entrada, a saber: una escueta reseña del disco que nos ocupa aparecida en Rawkblog, la discografía de la banda aparecida en la página Pette Discographies, una interesante entrevista realizada a Rose Melberg en la web Cokemachineglow con motivo de su reaparición musical con el LP "Cast Away the Clouds", de 2006, y los tres myspace de los actuales (o al menos los más recientes) proyectos de los respectivos integrantes de Go Sailor. Con los vídeos he corrido mejor suerte, eso sí, no hay material de la época, o al menos yo no lo he encontrado. Gracias a la reciente reunión del grupo, circulan por Youtube numerosos vídeos de sus actuaciones en San Francisco y en Los Angeles, me he decantado por dos extractos del concierto de Frisco, que aunque están grabados en blanco y negro tienen mejor calidad de sonido que los de L.A. ; la actuación data concretamente del 23 de marzo de 2010 y está rodada en el Rickshaw Stop. He elegido dos de mis canciones favoritas del repertorio de Go Sailor: "Fine Day for Sailing" y "The Boy Who Sailed Around the World", dos pequeñas gemas pop que nunca me canso de escuchar. Parece que la voz del embajador de Rusia va abandonando mi interior, como un eco lejano. Espero que os guste.

RESEÑA DE GO SAILOR EN RAWKBLOG


DISCOGRAFÍA DE GO SAILOR EN PETTE DISCOGRAPHIES


ENTREVISTA A ROSE MELBERG EN COKEMACHINEGLOW


MYSPACE DE ROSE MELBERG


MYSPACE DE ONION FLAVORED RINGS

MYSPACE DE THE AISLERS SET


GO SAILOR- GO SAILOR