miércoles, 22 de diciembre de 2010

The Ladybug Transistor- The Albermale Sound (1999)


¿Alguna vez os habéis preguntado quién decide el número de raciones que componen un plato precocinado? Sé que es un pregunta absurda, pero yo no puedo evitar formulármela cada vez que una de esas bombas de sal y colesterol cae en mi poder. Sostengo el sobre en mis manos y leo: "4 raciones", entonces me asalta la duda ¿preparo todo el plato o calculo la parte correspondiente? Finalmente acabo vertiendo todo el sobre, temeroso de haber cometido un exceso. Una vez se han cumplido los tiempos de cocción recomendados (que tampoco suelen ajustarse a la realidad, aunque esto nos llevaría a otro arduo debate) observo el resultado y pienso: "tampoco es para tanto, no creo que una familia de cuatro miembros (con perdón) se alimente con esta ración". En resumidas cuentas, acabo devorando todo el contenido del respectivo sobre de pasta o arroz (son los más socorridos; los solteros treintañeros sabéis de lo que hablo ¿verdad?), lo que me lleva a aseverar, según los criterios de la ciencia liofilizada, que yo solito consumo lo mismo que cuatro personas juntas. ¿Sería capaz yo, que no supero el metro setenta y poco y que peso unos 77 kilos, de comerme toda la manduca de una familia estándar? De ser así no es de extrañar que cada vez me inviten menos amigos a sus casas, pero antes de llegar a conclusiones precipitadas me gustaría hacer la prueba definitiva; sentar a cuatro personas a la mesa y servirles como primer plato el contenido íntegro de uno de esos sobres de inspiración italiana (sólo por el nombre, el resto deja bastante que desear). Me gustaría ver sus rostros al comprobar incrédulos la exigua ración que apenas mancha su inmaculado plato ¿quién demonios calcula estas porciones, Ferrán Adriá? se preguntaría alguno de ellos; sin duda este experimento sociológico arrojaría algo de luz sobre este oscuro asunto. Yo sigo pensando que las cifras son erróneas, y que los sobrecitos en cuestión están pensados para una sola persona, o como mucho para dos, pero en ningún caso creo que se pueda alimentar mínimamente al número de comensales indicado en el envase. Estos son los peligros de la vida moderna, que puede convertirte en un voraz tragaldabas por obra y gracia de unos caprichosos números, obviamente nada de esto ocurriría si confiásemos nuestras digestiones a la cocina tradicional, aquella que se hace con las justas dosis de tiempo y mucho mimo. Esos son los dos ingredientes que suelen garantizar el éxito en casi todas las cosas que hacemos, y el mundo musical, que es lo que ocupa a este blog (perdón por estas digresiones culinarias), no es una excepción. Hoy visita esta humilde bitácora una banda que nos ofrece un recetario basado en la tradición del pop más elegante, unos tipos que rechazan la comida rápida y se decantan por el refinado sabor de lo clásico, una formación que debería figurar entre lo más granado del pop de la última decada, la banda más británica de los USA; señoras y señores, pónganse en pie para recibir a The Ladybug Transistor. No hace falta que rebañen sus platos, les aseguro que el menú de hoy les dejará más que satisfechos.

The Ladybug Transistor comienza su andadura a mediados de los años 90's, como resultado de la unión de Gary Olson, Edward Powers y Javier Villegas. Sus ansias por publicar un disco son tales que no se sentarán a esperar la llamada de un cazatalentos, sino que se lanzarán a la piscina y se autoeditarán su primer trabajo, "Marlborough Farms", que toma su nombre del estudio casero de Olson, situado en esa zona de Brooklyn, Marlborough. Gary Olson es un muchacho unido a la música desde la mismísima cuna, ya que sus padres regentaban una fábrica de pianos, en la que el joven Gary trabajará revisando teclas y ajustando cuerdas; no es de extrañar por lo tanto que este joven de Brooklyn decidiese dedicarse en cuerpo y alma a la música. El primer trabajo de The Ladybug Transistor llamará enseguida la atención de un importante sello independiente, Merge Records, que no tardará en ofrecerles un contrato y la posibilidad de editar un nuevo album. Desde sus inicios, The Ladybug Transistor han estado vinculados a Elephant 6, colectivo del que hablamos en una reciente entrada dedicada a Neutral Milk Hotel (¿no te acuerdas? haz click AQUÍ), esta vinculación va a favorecer el intercambio de ideas y de músicos, tal y como persiguen los principios de este proyecto. Debido a este motivo, entre otra cosas, la formación sufrirá algún ajuste en lo personal, con la entrada de los hermanos Baron, Jennifer y Jeff, que se encargarán del bajo y de la guitarra respectivamente; por otro lado, Javier Villegas, miembro fundador de la banda, abandonará el barco. "Beverly Atonale" verá la luz en 1997 y tomará el testigo sonoro de su predecesor, se trata de un disco heterogéneo que todavía vive a la sombra del pop independiente americano de los primeros 90's, de hecho es fácil encontrar ecos de formaciones como Pavement o Mercury Rev en alguna de las canciones del disco. No obstante, alguno de los temas de "Beverly Atonale" (es el caso de la espléndida "Rushes of Pure Srping") preludia el sonido que hará de The Ladybug Transistor una banda inscrita en la vertiente del pop elegante, de arreglos exquisitos y barrocos, sin hacer ningún asco a la herencia psicodélica de raíz sesentera; en resumen, música atemporal, amable y proclive a un refinado sentido del humor en sus letras. El segundo disco de The Ladybug Transistor coloca a la banda en el escaparate internacional, supondrá un cierto reconocimiento por parte de la prensa especializada y el comienzo de importantes giras de promoción. Pero Gary Olson sigue buscando el sonido perfecto dentro de su cabeza, la canción redonda con la que sueñan todos los músicos, él todavía no es consciente, pero está a punto de conseguirlo, una pequeña joya verá la luz en 1999, su nombre "The Albermale Sound". Al poco tiempo de editarse "Beverly Atonale", Edward Powers abandona la banda y es sustituído por San Fadyl en sus tareas de percusionista, a esta novedad en la formación se unirá un alta más, la de Sasha Bell a los teclados y a las voces. Esta formación será la responsable de dar forma al tercer trabajo de la banda, un album delicioso que, si bien no oculta sus fuentes de inspiración, no se conforma con ser un mero ejercicio de estilo, sino que acaba convirtiéndose en referente dentro del pop barroco y orquestado de los últimos veinte años. "The Albermale Sound" es un disco en el que conviven las sombras de Brian Wilson, Scott Walker o Burt Bacharach, pero lo hacen sin eclipsar la personalidad de una banda auténtica, que no busca convertirse en un burdo remedo del pasado, sino un grupo de músicos que hacen gala de una amplia cultura musical y que demuestran una intuición formidable a la hora de crear melodías de una belleza sobrecogedora.

"The Albermale Sound" abre el telón de las maravillas con un tema que funciona como una cortinilla radiofónica, casi como un jingle publicitario que enlaza directamente con el segundo corte del disco, me refiero a "Oriental Boulevard", una canción de apenas 20 segundos en la que el oyente más perspicaz ya puede intuir lo que nos va a deparar este disco: elegancia, melancolía y altas dosis de calidad. Sin darnos respiro alguno, el primer corte del disco se funde con el segundo, "Six Times", una canción que abre con unos metales que recuerdan a otra banda del colectivo Elephant 6, Neutral Milk Hotel, enseguida entra el piano, que limpia, fija y da esplendor a una canción redonda. En torno al minuto irrumpe la cálida voz de barítono de Gary Olson, a quien replica un coro perfectamente empastado, un redoble de aire marcial capitanea al ejército de metales omnipresente en "Six Times", y que contribuye a dar una pincelada psicodélica a este auténtico temazo pop. "Meadowport Arch" toma el relevo y lo hace volviendo la vista atrás, contagiándose del espíritu de Ray Davies, es una canción muy británica en la que se puede respirar la ironía y la flema características del pop inglés de los años 60's. El estribillo se desgarra con una guitarra eléctrica distorsionada que funciona como contrapunto de esta elegante canción, que gana intensidad conforme se acerca al ecuador fruto de un cambio de ritmo de aires circenses que desemboca en una mayor riqueza instrumental, que tiene de nuevo como protagonistas a los metales, y en unas magníficas voces. El cuarto tema del disco es "Today Knows", uno de mis favoritos. "Today Knows" es un aviso para navegantes: este es un disco de alto voltaje emocional, un trabajo instrumental y de voces realmente exquisito. Los ásperos metales dejan lugar a unas cuerdas melancólicas y a un teclado soberbio, sobre los que destaca la inspiradísima voz de Olson acompañada puntualmente de la dulce Sasha Bell. Ambos conducen la canción a un estribillo sublime tras el cual hace entrada una acertadísima y bucólica flauta; ha transcurrido poco más de un minuto de canción y resulta difícil no emocionarse. El resto es sencillamente maravilloso, con unos arreglos que consiguen que la canción y su intensidad vayan in crescendo. Lejos de convertirse en una balada o un simple medio tiempo, "Today Knows" se remata con unos metales que contribuyen a redondear una canción perfecta que acaba transformada en un vals. Tras este mágico momento, The Ladybug Transistor vuelven a echar la vista atrás para mirarse en el espejo de The Kinks, eso sí, pasado por un túrmix actual que les acerca, de nuevo, a algunas de las bandas del colectivo Elephant 6; todo ello, y mucho más, lo podemos advertir en "The Great British Spring", el quinto corte del LP. La canción empieza elegante, con un piano acompañado de unos metales a los que poco a poco se van sumando más elementos: guitarras eléctricas, una flauta o una batería, entre otros, componiendo así una pieza en la que se respira un maravilloso caos instrumental, en el que todo se encuentra en el lugar y en la medida exactos. "The Great British Spring" marca el ecuador del disco es el preludio de otro de los mejores momentos de "The Albermale Sound", me refiero a la enorme versión que la banda hace de "Like a Summer Rain". Los más veteranos seguidores de Rainy Day Music recordarán perfectamente esta canción, de la que ya disfrutamos en su día gracias a la entrada dedicada a Jan & Dean (desmemoriados y recién llegados, haced click AQUÍ), pues bien, la lectura que The Ladybug Transistor hace de este clásico no tiene nada que envidiar a la anteriormente señalada. Unas maravillosas guitarras abren fuego y dan paso a un espléndido arreglo de cuerda, sobre ellos unas voces celestiales que pondrán a prueba vuestra capacidad para emocionaros y os harán desear que todos los días del verano llueva para poder escuchar esta canción, que acaba con un coro que haría temblar de emoción al mismísimo Brian Wilson. "The Swimmer" recupera la inspiración británica de The Ladybug Transistor y le da un agradable barniz de psicodelia. Se trata del séptimo corte del disco, una canción que muestra el talento compositivo de la banda, un tema que cuenta con elegantes cambios de ritmo y con arreglos que tan pronto acercan la canción a la psicodelia, como al pop barroco o incluso a la música clásica; una verdadera lección de estilo, sin duda otro de los momentazos de "The Albermale Sound". Casi sin darnos cuenta llegamos al octavo tema del LP, estamos a punto de encarar la recta final del disco, y lo hacemos con "Cienfuegos", un nuevo instrumental que consigue descolocarnos en sus primeros compases, que evocan las áridas tierras del Far West merced a una temblorosa armónica, acto seguido unos punteos de guitarra se entremezclan con una percusión trotona que nos lleva a cabalgar por las polvorientas llanuras americanas. Una acertada trompeta nos sitúa cerca de la frontera, no se puede ser más gráfico componiendo una canción, el crepitar del fuego marca la muerte lenta de este fantástico tema. Pero Olson y los suyos guardan todavía alguna que otra sorpresa en su chistera y, tras habernos roto la cintura con este paisaje desértico, deciden dar una nueva vuelta de tuerca a "The Albermale Sound" con una oda al humor absurdo: "The Automobile Song". Pop de inspiración sesentera y psicodelia es lo que destila este noveno corte del disco, una canción en la que el protagonismo se reparte entre una flauta, un teclado y las maravillosas voces de Olson y Sasha Bell; una delicia de poco más de minuto y medio de duración. Toca abrocharse los cinturones, ya que estamos a punto de aterrizar y abadonar el mágico universo de "The Albermale Sound", pero antes de tocar tierra podremos disfrutar de otro de los momentazos de este disco, me refiero a "Oceans in The Hall", un verdadero himno. "Oceans in The Hall" lo tiene todo para quien aporrea el teclado en estos momentos, el tiempo exacto, las voces, los arreglos... todo. El encanto del décimo corte del disco se destapa con unas guitarras acústicas replicadas por unas cuerdas y unos metales de auténtico lujo, es difícil empezar mejor una canción, pero si a éso le añadimos la impecable voz de Gary Olson, nadie podrá negar que nos encontramos ante un auténtico temazo, y si no me crees, prueba a sacarla de tu cabeza durante las próximas semanas. Cualquier detalle, cualquier cambio introducido en "Oceans in The Hall" es perfecto y muestra la capacidad compositiva y la cultura musical de sus responsables, que rozan el límite del talento creando un himno que nada entre el mejor pop orquestado de los 60's y las producciones spectorianas, todo ello visto desde la peculiar e ingeniosa retina de The Ladybug Transistor; diez sobre diez. Un último instrumental sirve de antesala al final del disco, se trata de "Vale of Cashmere", una delicada pieza que insiste en los originales cambios de tiempo y en los acertados arreglos, otorgando todo el protagonismo a las flautas y a los teclados. Y lamentablemente llegamos al final del viaje, y lo hacemos con "Aleida's Theme", una canción que concede el papel principal a Sasha Bell. "Aleida's Theme" se mueve entre la elegancia británica de las composiciones de The Ladybug Transistor y el vals, presente en el estribillo, el resultado es la canción de más desarrollo del LP, un soberbio exceso que acaba únicamente con un cello y un violín, y que funciona perfectamente como traca final, dejándonos con una amplia sonrisa en la boca. Esa misma sonrisa es la que le asomó a la mayor parte de la crítica, que no tardaría en rconocer la grandeza de "The Albermale Sound", un disco con el que The Ladybug Transistor habían encontrado el camino definitivo a seguir, una verdadera joya con la que Gary Olson y sus amigos esculpieron, con la precisión de un cirujano, un monumento al pop orquestado y atemporal.

También en 1999, Jeff Baron, Sasha Bell y Mike Barrett (este último también participó en la grabación de "The Albermale Sound", e incluso es el responsable del trabajo artístico del album) editarán su primer trabajo como Essex Green, una banda que también se mueve en los parámetros del pop de cámara y del folk; una formación muy recomendable con tres trabajos en su haber. En 2001 The Ladybug Transistor se encierra en el estudio para grabar su tercer LP, "Argyle Heir", al mismo tiempo, el promiscuo trío formado por Baron, Bell y Barrett se embarca en otra aventura musical, en este caso una formación más cercana al folk y al country llamada The Sixth Great Lake. Pero volviendo a nuestros muchachos, "Argyle Heir" supondrá la continuación del camino iniciado con "The Albermale Sound", hasta el punto de que se habla de una trilogía compuesta por los dos discos señalados y el cuarto, y homónimo, LP de la banda. Una vez más, las trompetas, los pianos, los violines y las voces cuidadas echan a andar en un disco precioso y preciosista que se engalana con unas trabajadas letras próximas al surrealismo y al humor absurdo. No obstante, la crítica no opina lo mismo, de hecho tacharán de autocomplaciente y previsible al tercer largo de la banda de Brooklyn, etiquetándolo como un disco en cierta manera decepcionante. Yo disiento, me parece que es un disco que gana con las escuchas y que, si bien no arriesga, continúa con una línea inmaculada, la que se abría con "The Albermale Sound", así que como reza el dicho: "Si algo funciona, no lo toques", qué le vamos a hacer, soy así de conformado. 2001 es un año agitado, en lo musical, para la banda, que edita además un disco en directo bajo el título de "Live at The Amigo". El cuarto album de The Ladybug Transistor verá la luz en 2003, y lo hará sin Jennifer Baron, que dejará su sitio a Julia Rydholm, se trata de un trabajo homónimo, el primer disco de la banda grabado fuera de Marlborough Farms, el estudio de Olson. "The Ladybug Transistor" contará con la producción de Craig Schumacher, célebre por sus trabajos para Calexico, a pesar de su fama, la mano de Schumacher no será muy evidente en este disco, aunque tal vez esas slide guitars que asoman de vez en cuando lleven su sello. Este disco en cambio encantará a la crítica, que se deshace en elogios hacia la banda, personalmente opino que ni el anterior era tan malo ni éste es tan bueno, ambos son dos grandes trabajos que surgen a la sombra de "The Albermale Sound", santo y seña del sonido de The Ladybug Transistor. Tras este cuarto disco de la banda de Gary Olson más cambios acechan a la formación, Sasha Bell deja el grupo para centrarse en Essex Green y Jeff Baron se convierte en una especie de miembro satélite involucrado en sus múltiples proyectos personales y colectivos. Todos estos sobresaltos propician un período de calma en el que Olson se dedicará a producir a otros artistas, hasta que en 2006 The Ladybug Transistor regresa con fuerza. Lo hará apoyando a Kevin Ayers en la grabación de su disco "Unfairground" y editando un EP titulado "Here Comes The Rain"; será el preludio de su quinto trabajo de estudio, "Can't Wait Another Day", de 2007. "Can't Wait Another day" supone el regreso de The Ladybug Transistor a Marlborough Farms, la fábrica de sueños de Gary Olson, donde se cocinará un disco apto para los paladares más exquisitos. Dentro de los ya clásicos movimientos en la formación de la banda, este nuevo trabajo supondrá la incorporación del teclista Kyle Forester y del guitarrista Ben Crum, ambos miembros de Great Lakes, banda inscrita en el colectivo Elephant 6. El resultado es, una vez más, un disco soberbio, un compendio de canciones que reúne lo mejor del pop de los 60's pasado por un tamiz actual (que no moderno) y que vuelve a demostrar el acierto de Gary Olson a la hora de reunirse con buenos amigos, poco importan los cambios en la formación, el sonido de The Ladybug Transistor permanece, e incluso gana enteros, porque Gary Olson sigue ahí, siendo el alma de este proyecto con vocación de clásico de culto. En "Can't Wait Another Day" Olson contará con colaboraciones especiales, como la de Jens Lekman o la de miembros de otras bandas como The Clientele, Vetiver o Architecture in Helsinki, entre otros; está claro que cuando alguien recibe la invitación de Gary Olson no duda en aceptar ni un solo instante. The Ladybug Transistor lleva a la práctica la filosofía del colectivo Elephant 6 en el que se integra la banda, un intercambio enriquecedor de músicos y de ideas que convierte al proyecto de Olson en un lugar de encuentro de amigos, creando un ambiente de trabajo ajeno a las tensiones de una banda convencional y contribuyendo al crecimiento de los responsables de cada grabación así como de la propia banda. Lamentablemente, poco después de la grabación del album, San Fadyl, uno de los más fieles compañeros de viaje de Gary Olson, fallecería víctima de sus severos ataques de asma. Por nuestra parte, sólo nos queda esperar a que Olson nos llame una vez más para disfrutar de una nueva entrega de su elegante recetario, un menú en el que no se falsean ni los ingredientes ni las cantidades; aprenda señora Gallina Blanca.

Como colofón, os dejo los inevitables enlaces, que incluyen la página web oficial de la banda, su myspace y su apartado en la web de Merge Records, además he querido añadir una entrevista a la banda aparecida en la web de Recoil Magazine (lo siento pero está en el idioma de la Pérfida Albión) y un set de canciones grabadas para Daytrotter en 2007. Más complicado lo he tenido con los vídeos, me ha resultado casi imposible encontrar un vídeo decente de The Ladybug Transistor, cuando no fallaba el sonido lo hacía la imagen, y cuando no las dos cosas. Finalmente he seleccionado uno, se trata de una actuación de la banda en los directos de Radio 3 allá por 2001, la imagen debe estar ripeada de VHS por lo que la calidad no es muy buena, pero el sonido es fantástico, lo que os permitirá disfrutar de una canción preciosa como es "Like a Summer Rain". Como sorpresa he insertado una grabación de audio, se trata de una entrevista hecha a la banda en Radio 3, dentro de la serie de "Entrevistas Acústicas" que se realizan en el programa "Hoy empieza todo" de la citada emisora; escuchadla, merece la pena. Como siempre, gracias por estar al otro lado, y sobre todo gracias por llegar hasta aquí porque ¿te has leído lo de antes, no? Espero que os guste.


PÁGINA WEB OFICIAL DE THE LADYBUG TRANSISTOR

MYSPACE DE THE LADYBUG TRANSISTOR

THE LADYBUG TRANSISTOR EN MERGE RECORDS



ENTREVISTA A THE LADYBUG TRANSISTOR EN RECOIL MAG

THE LADYBUG TRANSISTOR EN DAYTROTTER SESSIONS

Hoy empieza todo - Entrevistas Acústicas: The Ladybug Transistor - 10/12/09



THE LADYBUG TRANSISTOR- THE ALBERMALE SOUND

21 comentarios:

Juan Montero dijo...

Excelente repaso a uno de los más grandes y desconocidos grupos del Pop actual. Afortunadamente tuve la ocasión de verlos en directo, en el que fué uno de los últimos conciertos de San Fadyl.

Adonai dijo...

Como siempre, ¡gran trabajo! con lo poco que me gusta leer (de la pantalla del orrdenador), me tienes enganchado un buen rato hasta con tus disgresiones, hoy culinarias, pero siempre interesantes.

Gracias por The Albermale Sound, si ya su largo homónimo me tuvo atrapado meses, éste seguro me acompañará otro tanto.

pepe dijo...

Habra que escucharlo, aunque dadas las fechas, quiza se acompañe con algo para mas de 4 raciones

Anónimo dijo...

Hola Bingue!
Precioso disco el que nos traes hoy!,fué de los primeros discos que me bajé cuando comenzó hace años el mundo de las descargas...más tarde me lo compré(ya que pasó sobradamente el "casting"),y más tarde... lo perdí en una mudanza!(y unos cien discos más...)
Son americanos!! yo siempre pensé que eran británicos jaja! como no...tiene más valor entonces,sonar tan "inglés" siendo de Brooklyn! (me pasa lo mismo con The Coral,me encanta que siendo de las islas suenen tan costa oeste...)
Voy a escuchar ahora la entrevista...y si! he llegado al final!
Abrazo
Mr.Bojangles

babelain dijo...

Gracias por la visita a mi blog, Binguero y lo mismo te deseo..
FELICIDAD para el año próximo (por si cuela)

josechu modforever dijo...

Te deseo lo mejor para estas fiestas, amigo Binguero... buenooo y para el resto del año tambien!!
Un abrazomod!!

Mrs Jones dijo...

¡¡Felices fiestas a ti (y a tus lectores) también!!
:D

The Bomber dijo...

Feliz año nuevo (viejisimo querido blog) amigo!

Saludos respetuosos.

Pablo-

binguero dijo...

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS. Es un lujo abrir el apartado de mensajes y encontrarme con la líneas que me dedicáis todos vosotros. Juan Montero, gracias por el cumplido, no sé si excelente o no, pero lo que intento siempre es hacer una reseña entretenida de los discos que selecciono, además de un repaso documentado de la vida de cada una de las bandas que aparecen en esta bitácora. Yo también pienso que The Ladybug Transistor son una banda injustamente infravalorada, una formación que destila clase y talento en un panorama que anda bastante necesitado de estas dos virtudes. Por cierto, qué envidia haber visto a la banda en directo, yo espero tener la oportunidad algún día, y te aseguro que no la dejaré pasar. Gracias por visitar este lluvioso blog y por dejar un comentario.

Adonai, compañero, gracias por tus palabras. Obviamente el sentimiento es recíproco, y aprovecho desde aquí para recomendar a todo el mundo la visita a Nosotros somos los muertos (http://nosotrossomoslosmuertos.blogspot.com/), un blog en el que siempre se encuentran interesantes propuestas. Estoy seguro de que "The Albermale Sound" te enganchará y se convertirá en uno de tus discos favoritos. Gracias por tu comentario, un fuerte abrazo. Pepe, no te preocupes por el menú navideño, "The Albermale Sound" anda sobrado de sustancia como para alimentar a varias familias; no obstante riégalo con buenos caldos, eso sí. Gracias por tus palabras. Mr. Bojangles, me alegra que te hayas reencontrado con este disco. Yo también lo bajé de internet y luego me lo compré, que se entere la señora Ministra de que así es como funcionamos los yonquis musicales que navegamos por la red; utilizamos la descarga como prueba y si pasa el casting, como tú bien dices, compramos el disco. Entiendo perfectamente el sentimiento de perder discos, en mi caso no fue una mudanza, pero sí que perdí 15 de mis discos favoritos en un viaje. A mi regreso me compré un mp3 y ya no volví a sacar un solo disco (me refiero al soporte físico) de casa. Pero la sensación de cabreo y malestar es bastante seria, menos mal que con tiempo, paciencia, y unos cuantos euros, todo se recupera. Enhorabuena por llegar hasta el final de la entrada. Gracias, de nuevo, por tu comentario y tu fidelidad.

Y gracias mil para todas esas felicitaciones de ida y vuelta: Babelain, Josechu, Mrs Jones y Pablo, mis mejores deseos para este año que está a puntito de comenzar y la mejor de las suertes para vuestros respectivos blogs. Espero seguir leyéndoos durante muuuuuchos años. GRACIAS a todos, vuestros comentarios dan sentido a este humilde blog y alegran la vida a este pobre escribiente. Un fuerte abrazo.

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